Un bloque de departamentos vacío en una calle tranquila se convirtió en el lugar perfecto para que los tres presuntos atacantes de Bruselas (Bélgica) preparasen las bombas caseras con clavos que utilizaron el martes pasado en los atentados del aeropuerto y el subte, en los que murieron 34 personas.

En un edificio que estaba siendo reformado, no había vecinos cerca que pudieran ver cómo los atacantes traían grandes cantidades de productos químicos para el hogar y con fuerte olor, además de una maleta de clavos, para fabricar el polvo explosivo blanco e inestable conocido como TATP, o triperóxido de triacetona, que utilizaron en los ataques.

‘Aunque alguien los hubiera detenido, podrían haber dicho que iban a emplear estos productos en la reforma‘, dijo Hassan Abid, un funcionario del Ayuntamiento local que estaba tratando de determinar por qué las autoridades no se enteraron de los hombres que vivían ilegalmente en el quinto piso.

Tras haberse mudado dos meses antes, los hermanos belgas Khalid y Brahim Bakraoui usaron el departamento situado en el barrio de clase media de Schaerbeek (en Bruselas) como un laboratorio y escondite desde el cual Brahim y otros dos hombres tomaron un taxi en la mañana del martes hacia el aeropuerto para cometer sus ataques. Ese inmueble ha sido bautizado por varios como ‘la casa del terror’.

El hecho de elegir explosivos de bajo costo, un aparente conocimiento sobre química y la posibilidad de fabricarlos en un departamento a 15 minutos en coche desde el aeropuerto, podría ofrecer pistas sobre los métodos de fabricación de bombas de Estado Islámico (EI) a los investigadores, que tratan de entender cómo el grupo con base en Siria pudo construir una red violenta para radicalizar a jóvenes belgas.

La facilidad para disponer de estos ingredientes -entre ellos líquidos para destrabar tuberías y quitaesmalte de uñas- en comparación con los explosivos utilizados por grupos militantes más antiguos como el IRA en Irlanda del Norte o ETA en España, pone de relieve el riesgo de que se produzcan más grandes ataques en toda Europa.

Sin embargo, la necesidad de instalaciones para la fabricación de cierta cantidad de TATP durante varias semanas y su fecha de caducidad para el uso de su mezcla final de tan sólo unos días hacen que los fabricantes de bombas se hayan vuelto vulnerables a los intensos esfuerzos de búsqueda de los detectives.

TATP es un explosivo altamente volátil. Insurgentes palestinos que experimentaron con él en la década de 1980 lo apodaron ‘la madre de Satán‘ debido a que el polvo blanco puede ser fácilmente detonado por un cigarrillo, un fósforo o mucho calor.

Señalados como autores de los atentados en Bélgica, los dos hermanos Bakraoui habían estado un tiempo entre rejas por delitos con arma. Brahim Bakraoui se inmoló el martes en el aeropuerto de Bruselas. Khalid detonó la bomba que llevaba encima en el subte de Bruselas.

Ninguno de los dos era considerado como una amenaza radical por las autoridades hasta diciembre pasado, aunque Turquía había expulsado a Brahim en julio de 2015 al creer que estaba tratando de unirse a combatientes islamistas en Siria. Hay indicios que apuntan a que los hermanos suicidas se radicalizaron en la cárcel.

El caso pone de relieve el fracaso de las autoridades. Pieter Van Ostaeyen, especialista en yihadismo, dijo que las autoridades belgas no habían logrado encontrar a tiempo a militantes como los hermanos Bakraoui porque estaban mirando la ‘lista equivocada‘ de sospechosos.

Los Bakraoui, dijo, fueron simplemente etiquetados como gángsters e incluidos en una lista de criminales motivados por el dinero, mientras que las autoridades se concentraban en aquellos con credenciales religiosos establecidas. ‘Se equivocaron‘, dijo Van Ostaeyen. Faycal Cheffou, que acompañaba a los dos hermanos terroristas que se inmolaron, fue detenido.

Fuente: Reuters