El papa Francisco urgió ayer a respetar los Derechos Humanos y abogó por el diálogo interreligioso al iniciar en Sri Lanka un viaje de una semana por dos naciones de Asia, trayendo un mensaje de reconciliación y memoria a una nación insular que se desangró en una guerra civil de 26 años.

El Papa comenzó su séptimo y más prolongado viaje internacional con un discurso en el aeropuerto de Colombo, capital de un país que intenta recuperarse de un conflicto que acabó en 2009 con el aplastamiento militar de separatistas tamiles.

Unas 300 mil personas, según el Vaticano, salieron a la calle para dar la bienvenida al Papa, que lució visiblemente agobiado por el recorrido en papamóvil de 28 km, desde el aeropuerto hasta la nunciatura apostólica, bajo un calor asfixiante, que lo obligó a suspender una de las actividades previstas. Igual, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, negó que Jorge Mario Bergoglio, sufriera algún problema de salud.

El Pontífice, que a continuación viajará a Filipinas, un bastión del cristianismo en la región, culminó la primera jornada de su segundo viaje a Asia con un encuentro con representantes de las diferentes religiones que conviven en Sri Lanka: budistas, que son mayoría, hindúes, musulmanes y comunidades cristianas.

En el aeropuerto, el Papa se refirió a los Derechos Humanos, un tema polémico en Sri Lanka, que ha chocado con la comunidad internacional por negarse a cooperar con una investigación con mandato de la ONU sobre denuncias de graves crímenes de guerra contra civiles durante el conflicto con los tamiles.

‘El gran trabajo de reconstruir debe abrazar los Derechos Humanos y promover la dignidad humana, buscar la verdad no con el fin de abrir viejas heridas sino más bien como un medio necesario para promover la justicia, la recuperación y la unidad‘, afirmó.