El avión "Solar Impulse", inició ayer una prueba de fuego con la que aspira a convertirse en el primer aparato en volar durante toda una noche propulsado sólo por energía solar. Partió de una base aérea cerca de la ciudad de Payerne en Suiza y anoche proseguía su vuelo y contaba con una previsiones meteorológicas ideales para alcanzar la meta.
Solar Impulse, que tiene 12.000 células solares dentro de sus alas de 64,3 metros.
El desafío del "Solar Impulse" es mantenerse en el aire toda la noche gracias a la energía solar almacenada durante el vuelo de día, lo que hace que la trayectoria se elija en función de las condiciones del clima.
El avión debería evitar unas tormentas que las previsiones meteorológicas no vislumbran en las próximas horas; al mismo tiempo se augura buena visibilidad, ausencia de nubes y un descenso del viento.
En los momentos posteriores al mediodía, el "Solar Impulse" volaba a unos 3.300 metros de altura, que según los planes deberá ascender hasta los 8.500 metros bien entrada la tarde, lo que constituiría un récord en cuanto a altitud para un aparato de este tipo.
A medida que el Sol desaparezca, el avión solar comenzará un suave descenso que le lleve a volar a partir de las 23.00 horas hasta una altitud de crucero de 1.500 metros, momento a partir del cual sólo usará la energía acumulada durante las horas diurnas.
El piloto del aparato, André Borschberg, también se enfrenta al reto de volar más de 24 horas seguidas en el pequeño espacio de la cabina, en la que dispone de una máscara de oxígeno y un paracaídas, en caso de imprevisto.
Bocadillos, arroz con leche y barras energéticas también figuran en su equipaje, mientras que la ingestión líquida se posibilita gracias a un tubo comunicado a un depósito de agua.
Todo para conseguir aterrizar este jueves por la mañana, al amanecer si el avión se encuentra escaso de carburante, o alrededor de las 8 o 9 de la mañana en el mejor de los casos (3 o 4 de la mañana argentina).

