Juan Manuel Santos, un experimentado político que como ministro de Defensa asestó duros golpes a la guerrilla colombiana, ganó ayer la presidencia del país con la promesa de seguir esa lucha y sumar a su bandera profundas mejoras sociales.
Santos se convirtió en el presidente electo de Colombia al superar holgadamente y sin sorpresa al postulante opositor Antanas Mockus, en una segunda vuelta caracterizada por una alta abstención y empañada por la muerte de al menos 16 personas en combates entre fuerzas regulares y grupos guerrilleros.
Santos obtenía 69% de los votos válidos contra 27,57% de Mockus cuando se había escrutado 98,60% de las mesas, de acuerdo con el décimo octavo boletín oficial divulgado por la Registraduría Nacional apenas una hora después del cierre de los comicios.
El triunfo de Santos, quien asumirá la Presidencia el 7 de agosto, representa la continuidad de las políticas del actual mandatario, Alvaro Uribe, de quien el candidato ganador sólo se propuso diferenciarse en algunos matices de estilo.
El dato saliente de la jornada fue la alta tasa de abstención, que, aunque restaba el escrutinio de menos de 2% de las mesas para saber con precisión a cuánto alcanzó, seguramente habrá superado a la de la primera vuelta, que fue de 51%.
De hecho, el escrutinio de 98,60% de las mesas contabilizaba 13,20 millones de votos sobre un padrón total de casi 30 millones.
Contribuyeron al aumento de la abstención la no obligatoriedad del voto en Colombia, el amplio triunfo de Santos el 30 de mayo, la más holgada victoria que las encuestas le vaticinaban para ayer, las lluvias persistentes que cayeron durante toda la jornada en gran parte del país y la transmisión por televisión de tres partidos de la Copa del Mundo de fútbol.
De nada sirvieron las exhortaciones en plena jornada comicial de Uribe y los candidatos, así como de la Misión de Observación Electoral y de los funcionarios de la Registraduría Nacional.
El político, primo del actual vicepresidente Francisco Santos y quien en su juventud fue cadete de la Armada Nacional, anunció que mantendrá las principales políticas del actual mandatario.
Pero el presidente electo buscará hacer más énfasis en lo social para combatir el desempleo, luchar contra la pobreza y garantizar el acceso a la salud y a la educación de los colombianos.
"Trabajo, trabajo y más trabajo", fue su principal oferta de campaña.
Santos asumirá el poder con el desafío de reducir el desempleo de más del 12%, uno de los más altos de América Latina, y combatir la pobreza en la que vive más de la mitad de la población del exportador de petróleo, carbón, ferroníquel y café.
Aunque el tema de seguridad pasó a un segundo plano en la campaña ante las demandas sociales, el presidente electo tendrá que enfrentar a una guerrilla debilitada pero que mantiene una fuerte presencia en remotas zonas selváticas y montañosas que son estratégicas para la producción y el tráfico de cocaína, su principal fuente de financiación.
Otro de los retos será incrementar los ingresos tributarios, reducir el déficit fiscal y recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, después de que Chávez las congeló en protesta por un acuerdo militar que firmaron Bogotá y Washington.

