El Salvador, 23 de mayo.- Treinta y cinco años después de que la bala de un francotirador impactara en su pecho, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero es beatificado en una multitudinaria ceremonia en San Salvador. El proceso se inició por impulso del papa Francisco, que lo eleva a los altares como modelo de una iglesia comprometida con la justicia social en América Latina.
Presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y enviado del Papa, la ceremonia se desarrolla en la plaza Salvador del Mundo, en el Oeste de San Salvador.
Al acto central acudieron más de 100 arzobispos y obispos; y como invitados especiales figuran el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, sus pares Rafael Correa (Ecuador), Juan Orlando Hernández (Honduras), Juan Carlos Varela (Panamá), y los vicepresidentes de Bolivia, Costa Rica, Cuba y Belice.
Unas 28.500 personas garantizan la seguridad. Lo que se pretende es proporcionar medidas de prevención, protección, atención, auxilio y seguridad. En ello trabajan el Cuerpo de Bomberos, los Comandos de Salvamento, la Cruz Verde, la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada, el Ministerio de Salud, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y el Ministerio de Obras Público.
Un proceso de beatificación largo
Romero fue asesinado el 23 de marzo de 1980 en San Salvador por un francotirador de los escuadrones de la muerte, cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos con cáncer.
La causa para beatificarlo fue iniciada en 1990 por el sacerdote Rafael Urrutia, quien investigó durante 3 años los escritos de Romero. El proceso llegó a la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, pero se detuvo para estudiar las causas del martirio.
Lo más complejo fue dilucidar si fue asesinado por causas políticas o ideológicas o si fue un martirio por odio a la fe, por eso, el proceso llevó 10 años. Además, muchos sectores conservadores se opusieron a la beatificación de Romero, por eso el proceso permaneció estancado por varios años, hasta que en abril de 2013 fue desbloqueado por el actual pontífice.
Monseñor Vincenzo Paglia, postulador de la beatificación, buscó poner fin a la polémica al señalar que los santos "son para unir, nunca para dividir" e instó a los salvadoreños a unirse alrededor de la figura de Romero.
