Buenos Aires, 12 de marzo.- El papa Benedicto XVI admitió haber cometido errores al levantar la excomunión al obispo negacionista del Holocausto Richard Williamson, en un mea culpa altamente inusual en el que dijo sentirse "entristecido" de que incluso los católicos lo hayan atacado con abierta hostilidad.
El Papa hizo un análisis personal y emotivo sobre el caso en una carta a obispos de todo el mundo difundida hoy por la Santa Sede, en lo que se interpretó como un intento de acabar con la que probablemente sea la mayor crisis, aunque no la única, desde que fue electo jefe de la Iglesia Católica, hace cuatro años.
Benedicto XVI dijo en su misiva que el hecho de no haber detectado los antecedentes del obispo con una simple consulta en Internet, fue un "contratiempo imprevisto" que causó tensiones entre los cristianos y los judíos y puso en entredicho su propio interés en una relación de concordia entre ambas religiones.
El pontífice alemán se manifestó "entristecido" de que los católicos, "que podrían haber sabido mejor cómo eran las cosas, pensaran que tenían que golpearme con abierta hostilidad".
El texto de la carta, extractos de la cual habían sido anticipados ayer por dos diarios italianos, fue difundido en seis lenguas con una síntesis y un comentario del director de la sala de prensa de la Santa Sede, el jesuita italiano Federico Lombardi.
El portavoz vaticano escribió que la carta era "realmente inusual y merecedora de máxima atención", así como una inequívoca expresión de "un sufrimiento evidente".
Vaticanistas interpretaron la misiva como un esfuerzo de Benedicto de limitar la extensión del daño causado por su decisión, así como cuando, en 2006, se manifestó "profundamente triste" por comentarios sobre el islam y la violencia que desataron una tormenta en el mundo islámico.
La nueva crisis estalló el 21 de enero, cuando el pontífice alemán levantó la excomunión a cuatro obispos ultraconservadores ordenados sin el aval del Vaticano, entre ellos Williamson.
Este obispo británico, expulsado el mes pasado de Argentina, donde residía hace cinco años, había negado el 6 de enero en una entrevista con la televisión sueca que seis millones de judíos hayan sido asesinados por la Alemania nazi. Dijo que los muertos fueron entre 200.000 y 300.000 y que no hubo cámaras de gas.
La decisión papal generó críticas y malestar entre los judíos e incluso entre varios prelados, sobre todo alemanes y europeos.
Benedicto dijo que su manejo del caso Williamson fue un "contratiempo imprevisto" que hizo que su "gesto discreto de misericordia" hacia los obispos excomulgados haya sido visto como un repudio a la reconciliación entre judíos y cristianos.
El Papa dijo además estar agradecido "aún más a los hermanos judíos" por haber comprendido la inquebrantabilidad de su compromiso con la "amistad y confianza" mutua.
El pontífice defendió sus esfuerzos de integrar a la Iglesia a los sectores ultraconservadores leales al movimiento del difunto arzobispo Marcel Lefebvre, pero reconoció haber cometido "otro error" al no explicar claramente sus intenciones.
Benedicto dijo que la Iglesia no puede permanecer indiferente ante una corriente que cuenta con 491 obispos, 215 seminaristas y seis seminarios.

