El Papa Benedicto XVI se disculpó el sábado con los menores que sufrieron abusos sexuales cometidos por sacerdotes irlandeses, mediante una esperada carta que fue recibida con decepción por las víctimas de esa nación europea. En la carta, el sumo pontífice anunció una investigación formal del Vaticano en las diócesis y seminarios católicos irlandeses.
"Ustedes han sufrido gravemente. Sinceramente lo lamento. Expreso abiertamente la vergüenza que todos sentimos", dijo en la misiva que mencionó las denuncias de pedofilia en el clero irlandés. Asimismo, sostuvo que hubo "una tendencia dentro de la sociedad a favorecer al clero y a otras autoridades, y una preocupación fuera de lugar por la reputación de la Iglesia y por eludir escándalos".
Tras considerar que es necesaria "una acción decisiva", el Papa dijo a los responsables de los abusos que "han traicionado la confianza de jóvenes inocentes" y por ello "deben responder ante Dios y ante los tribunales debidamente constituidos".
La carta, que es el primer documento papal dedicado exclusivamente a tratar el tema de la pedofilia, fue publicada tras un reporte del Gobierno irlandés que condenó el amplio abuso de menores por parte de sacerdotes en la archidiócesis de Dublín (capital de la República de Irlanda) entre 1975 y el 2004. Las víctimas vienen reclamando la renuncia del primado de la Iglesia Católica irlandesa, el cardenal Séan Brady, cuestionado de haber ocultado el caso de abusos de menores cometidos por un sacerdote pederasta en los años 70.
Benedicto XVI no abordó en su carta los numerosos llamados en Irlanda por una reestructuración de la iglesia en el país y no dijo que los obispos implicados en el escándalo o las autoridades religiosas deben renunciar. Para los grupos de irlandeses afectados, la misiva "se queda corta a la hora de tratar las preocupaciones de las víctimas" y el Papa se olvida de la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales al dirigir principalmente sus críticas hacia curas irlandeses de bajo rango.
Desde Austria, el cardenal de Viena, Christoph Schönborn, dijo que "le ha quedado claro que (la carta del Papa) no se limita a Irlanda solamente". Se refería así a que también en esta república alpina se han revelado en las últimas semanas decenas de casos de abusos sexuales en instituciones educativas de la Iglesia católica. "Estar consternado no significa nada. Queremos ver acciones de la Iglesia, como la entrega a la Justicia de todos los autores (de abusos), además del pago de indemnizaciones dignas", afirman grupos de víctimas austríacas.
Para el presidente de la conferencia episcopal alemana, el arzobispo Robert Zollitsch, la carta del Papa es también un mensaje para Alemania, donde en las últimas semanas se conocieron casos de abusos a menores por parte de sacerdotes.
Algunos se cometieron en el arzobispado de Munich, al frente del cual estaba entonces el actual Papa, como arzobispo.
Otros casos se registraron en la escolanía de niños cantores de Ratisbona, que dirigió durante muchos años el hermano del Papa, Georg Ratzinger. Las organizaciones católicas alemanas coincidieron en que la carta del Papa niega las causas estructurales de los hechos y los reduce a casos aislados, producto de acciones particulares.

