En el primer consistorio de su pontificado, el papa Francisco ‘creó‘ ayer a 19 nuevos cardenales, 6 de los cuales son latinoamericanos entre los que se encuentra el argentino Mario Poli, sucesor de Jorge Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires.

Los nuevos purpurados recibieron de manos del papa argentino el anillo y el capelo cardenalicio de color rojo, en una ceremonia austera en el interior de la vaticana basílica San Pedro. Durante la ceremonia, estuvo presente su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI. Este fue el primer acto público en el que están presentes ambos a la vez y la primera aparición pública de Benedicto tras su renuncia hace poco más de un año.

Los nuevos cardenales son los recién nombrados por Francisco en el seno de la Curia: el secretario de Estado, Pietro Parolin; el secretario general del Sínodo de los obispos, Lorenzo Baldisseri, y el prefecto de la Congregación para el Clero, Beniamino Stella. También el prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller. Los arzobispos que también se convirtieron en cardenales son el de Westminster (Gran Bretaña), Gerard Nichols; el de Québec (Canadá), Gérald Cyprien Lacroix, y de Abiyán (Costa de Marfil), Jean-Pierre Kutwa. Los latinos son el arzobispo de Managua (Nicaragua), Leopoldo Brenes Solórzano; el de Río (Brasil), Orani Tempesta; el de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello; Mario Poli (arzobispo de Buenos Aires); el de Les Cayes (Haití), Chibly Langlois; y el arzobispo emérito de Castries en la isla de Santa Lucía, Kelvin Felix.

Otros son el arzobispo de Perugia (Italia), Gualtiero Bassetti, de Seúl (Corea del Sur), Andrew Yeom Soo jung; de Ouagadougou (Burkina Faso), Philippe Nakellentuba Ouédraogo; de Cotabato (Filipinas), Orlando Quevedo.

El Papa también incluyó en el colegio cardenalicio a 3 arzobispos eméritos que superan los 80 años y por tanto no podrán participar en la elección de un nuevo pontífice: el arzobispo italiano Loris Francesco Capovilla, el arzobispo emérito de Castries en la isla de Santa Lucía, Kelvin Edward Felix y el español Fernando Sebastián Aguilar, de 85 años, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela. De a uno, los nuevos purpurados se acercaron al papa y se arrodillaron ante él, quien les impuso el birrete rojo en sus cabezas mientras pronunció las tradicionales palabras destinadas a su nombramiento, y les hizo entrega del anillo cardenalicio y la ‘Bula de Creación de Cardenales‘.