El papa Francisco señaló ayer que ‘Europa está cansada‘ porque ‘ha renegado de sus raíces‘ e hizo un llamamiento para favorecer una transformación social que parta de ‘los pobres y de los ancianos‘, verdadera ‘piedra angular de la sociedad‘.
En estos términos se expresó el obispo de Roma durante su discurso en el templo romano de Santa María del Trastevere, que acogió ayer por la tarde un acto a favor de los más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad.
‘En ocasiones me preguntan por qué no hablo de Europa. Yo siempre respondo a modo de trampa: ’¿cuándo he hablado de Asia?’. Pero esta tarde quiero hablar‘, dijo entre risas. El pontífice criticó que, para mantener el equilibrio de la economía mundial, en Europa ‘se descarta‘ a niños y ancianos.
‘Europa no está envejecida, está cansada. No sabe qué hacer y ha olvidado la palabra ’solidaridad’. Ya no hay niños en estos países europeos. Además también se descarta a los ancianos con una forma de eutanasia oculta: lo que no produce, no vale‘, lamentó.
El Papa acudió ayer al pintoresco barrio romano del Trastevere invitado por la Comunidad católica y caritativa de Sant’Egidio con el fin de celebrar un acto de oración por los pobres. La Comunidad de Sant’Egidio es una organización católica fundada en 1968 y conformada por 60.000 personas en Italia y en otros 73 países de todo el mundo. Esta organización lleva a cabo múltiples iniciativas en pro de los más necesitados e incluso ha actuado como mediador en diversos conflictos armados. Una de estas iniciativas es la de la comida multitudinaria en Navidad, que se celebra en diferentes ciudades de todo el mundo y que está dirigida a personas sin recursos.
Mezclándose con cerca de 10.000 congregados que lo recibieron ayer, el papa llegó a la basílica cruzando a pie las plazas de San Calixto y Santa María. El papa se entretuvo con los congregados, entre ellos numerosos sintecho, inmigrantes y discapacitados. Ya en el templo, el obispo de Roma atendió visiblemente emocionado a los testimonios de ocho personas representantes de diferentes realidades sociales que narraron al pontífice sus propias experiencias.
El primero en hablar fue el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, Andrea Riccardi. ‘Hemos sentido el cansancio de nuestra Europa envejecida, preocupada por si misma. Toda economía acaba convirtiéndose en avaricia‘, señaló Riccardi.
Tras cerca de dos horas de ceremonia, el Papa salió de la iglesia para dirigirse a la sede de la Comunidad de Sant’Egidio, donde mantuvo un encuentro con miembros de dicha organización y con algunos de los sintecho o inmigrantes a los que atienden. Fuente: Efe

