El papa Francisco afirmó ayer que el mundo podría estar en la actualidad ante ‘una tercera Guerra Mundial combatida por partes’, con crímenes, masacres, destrucciones‘ en distintas partes del planeta. Una guerra ‘azuzada por intereses espurios como la codicia y permitida por una suerte de indiferencia cainita que ya consintió las atrocidades del pasado’.
Ésta es la síntesis de la encendida homilía que el argentino Jorge Mario Bergoglio pronunció durante su visita a los cementerios de Fogliano Redipuglia, que albergan los restos de los miles de caídos en este frente del nordeste de Italia durante la I Guerra Mundial, de cuyo inicio se conmemora este año el primer centenario.
El Papa invocó a la paz para detener la ‘locura bélica‘.
Serio, visiblemente emocionado y con un tono de voz creciente, el pontífice dijo que la guerra es ‘una locura‘ alimentada por conceptos como ‘la avaricia, la intolerancia y la ambición de poder‘ que a menudo encuentran justificación en la ideología y que lo destruye y lo trastorna todo.
‘Viendo la belleza del paisaje de esta zona, en la que hombres y mujeres trabajan para sacar adelante a sus familias, donde los niños juegan y los ancianos sueñan. Aquí, en este lugar, solamente acierto a decir: la guerra es una locura‘, expresó Francisco según reprodujo el sitio oficial de noticias del Vaticano.
‘Mientras Dios lleva adelante su creación y nosotros, los hombres, estamos llamados a colaborar en su obra, la guerra destruye. Destruye también lo más hermoso que Dios ha creado: el ser humano‘, añadió.
El Papa indicó que ‘la guerra trastorna todo, incluso la relación entre hermanos. La guerra es una locura; su programa de desarrollo es la destrucción‘.
‘La avaricia, la intolerancia, la ambición de poder son motivos que alimentan el espíritu bélico‘, agregó.
‘Hoy, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, quizás se puede hablar de una tercera guerra combatida ‘por partes‘, con crímenes, masacres, destrucciones‘, comentó Jorge Bergoglio.
El pontífice se preguntó ‘cómo es posible que hoy haya tantas víctimas‘ y respondió: ‘Es posible porque también hoy, en la sombra, hay intereses, estrategias geopolíticas, codicia de dinero y de poder, y está la industria armamentista, que parece ser tan importante‘.
Además criticó la indiferencia instalada en la sociedad, que ilustró con la respuesta con la que Caín negó ante Dios conocer el paradero de su hermano asesinado:
‘Con corazón de hijo, de hermano, de padre‘, el Papa pidió a la humanidad pasar de ese ‘¿A mí qué me importa?‘ al ‘llanto‘, es decir, a la reacción contra el belicismo porque ‘la humanidad tiene necesidad de llorar, y ésta es la hora del llanto‘.
En primer lugar, el Papa rezó en solitario en el cementerio austrohúngaro, donde permanecen sepultados 14.550 soldados. Fue una visita de 5 horas. EFE; Télam

