Ciudad del Vaticano, 24 de marzo.- Monseñor Magge, quien había presentado su dimisión a principios de marzo de 2009, fue secretario privado de los pontífices Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.


El Vaticano precisó que la renuncia se realizó ‘en conformidad con el artículo 401/2 del Código de Derecho Canónico‘, que ‘ruega encarecidamente‘ a los obispos diocesanos presentar su renuncia ‘si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad‘ para desempeñar el cargo, reportó la agencia Ansa.


Magee, quien era desde 1987 obispo de Cloyne, sur de Irlanda, había ofrecido su renuncia después de haberse visto involucrado en un escándalo en su diócesis por abusos sexuales de sacerdotes.


El obispo fue acusado por el Comité Nacional para la Salvaguarda de los Niños, que lo responsabilizó por no adoptar sanciones eclesiásticas contra los curas hallados culpables de abusos.


Otros cuatro obispos presentaron su renuncia a raíz de los casos de pedofilia en Irlanda, de las cuales el Papa sólo aceptó hasta ahora las de Magee y de Donald Brendan Murray, obispo de Limerick.


El obispo es uno de los cuatro prelados que dimitieron en los últimos meses tras conocerse los dos informes oficiales irlandeses -el Informe Ryan y el Informe Murphy- que develaron que durante 70 años centenares de niños de Irlanda sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes, sobre todo en la arquidiócesis de Dublín desde 1975 a 2004.


Monseñor Demot Clifford, administrador apostólico de la diócesis de Cloyne, pidió oraciones y apoyo de todos los fieles para quienes ‘sufrieron abusos‘.


La dimisión de Magee fue aceptada tras la Carta Pastoral enviada por Benedicto XVI el sábado pasado a los católicos irlandeses, en la que pidió perdón a las víctimas de los abusadores.


El Papa expresó su ‘vergüenza y remordimiento‘ a las víctimas de los abuso, advirtió a quienes los cometieron que deberán responder ‘ante Dios omnipotente y los tribunales‘ y reprochó a los obispos de Irlanda haber ‘fracasado, a veces lamentablemente‘ en enfrentar el fenómeno.


En la misma carta el Pontífice admitió que los casos de abuso sexual en la Iglesia ‘han oscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución‘.


Ante una crisis de esta magnitud, Benedicto XVI manifestó su ‘convicción de que para recuperarse de esta dolorosa herida, la Iglesia en Irlanda debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás los graves pecados cometidos contra niños indefensos‘.


‘Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos‘, agregó el Papa.


En Alemania, la confianza de la población en Joseph Ratzinger, nacido en una comuna de la Alta Baviera -sudeste del país- en 1927 y designado arzoobispo de Munich el 24 de marzo por el papa Paulo XV, se derrumbó tras los escándalos por los abusos sexuales de sacerdotes, según una encuesta anticipada hoy por el semanario Stern.


Los datos de la encuesta indican que hoy sólo el 24% confía en Benedicto XVI, frente al 38% de seis semanas atrás. A la vez, el porcentaje de alemanes que confían en la Iglesia Católica cayó del 29 al 17 por ciento.


El panorama resulta aún más alarmante entre los católicos alemanes, entre quienes la confianza en el Papa pasó del 62% a finales de enero al 39% a mediados de marzo y la confianza en la Iglesia, cayó del 56 al 34 por ciento en el mismo período.