Apoyado en su fortaleza petrolera, que le abrió paso a un acuerdo con Brasil y otro con YPF de Argentina, el presidente venezolano Hugo Chávez regresó ayer a la escena internacional para meter a la nación de la OPEP de manera oficial en el Mercosur, la unión aduanera sudamericana que busca nuevos mercados para sus exportaciones.
La ceremonia en el palacio de Planalto de Brasilia permitió además a Chávez mostrar su recuperación tras un cáncer que había puesto en duda su capacidad de competir por la reelección en los comicios presidenciales de octubre.
En su discurso, la presidenta brasileña Dilma Rousseff habló de las oportunidades que ofrece esa nación petrolera de 29 millones de habitantes dependiente de las importaciones. ‘De ahora en adelante nos extendemos de la Patagonia al Caribe‘, dijo. Mientras, su par argentina, Cristina Fernández, destacó que ahora el Mercosur ‘es la quinta economía mundial’.
La entrada plena de Venezuela al Mercosur no será efectiva hasta la adopción del arancel externo común del bloque, un proceso que podría demorar todavía meses.
Venezuela ingresa a un Mercosur debilitado por las disputas comerciales entre Argentina y Brasil, sus principales socios. Paraguay, otro de sus cuatro miembros, está suspendido tras la destitución sumaria del presidente Fernando Lugo.
Aún así, Chávez, un carismático líder de izquierda y feroz crítico de EEUU, describió el ingreso como miembro pleno del bloque como ‘una oportunidad histórica para Venezuela’. ‘El Mercosur es sin duda la locomotora más grande que existe para preservar nuestra independencia y acelerar nuestro desarrollo integral‘, afirmó.
Pero algunos de los políticos que asistieron hace más de dos décadas al nacimiento del bloque no comparten su entusiasmo.
Los críticos temen que el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay pierda credibilidad con la entrada de Chávez, que ha ahuyentado las inversiones con nacionalizaciones e intervenciones en la economía.
Más allá del impacto económico, el viaje permitió a Chávez mostrar en público su recuperación con miras a las elecciones de octubre, para las cuales es favorito.
Como botón de muestra del apetito venezolano, Chávez firmó un contrato de compra de seis aviones E190 del fabricante brasileño Embraer por unos 270 millones de dólares. La orden podría ser ampliada a otras 14 aeronaves por un costo total de 900 millones de dólares. También adelantó que Venezuela, el quinto exportador mundial de petróleo, venderá más crudo a Brasil a través de la petrolera estatal venezolana (PDVSA).
‘Vamos a pasar este año de 3 a 3,5 millones de barriles diarios de crudo‘, precisó.
Chávez aprovechó también para firmar con la presidenta Cristina Fernández un convenio que contempla la participación de la petrolera argentina YPF en el mejorador de crudo pesado de Petroanzoátegui, en la franja del Orinoco venezolana. (DyN, Télam, Reuters)

