QUITO, 1 de octubre- Ecuador volvió el viernes bajolas riendas del presidente Rafael Correa tras una
sublevación de policías que fue considerada un intento de golpe
y condenada internacionalmente, pero el Gobierno dijo que
todavía no puede cantar victoria.

Correa fue agredido por policías el jueves, retenido en un
hospital y rescatado en un fuego cruzado por militares en lo
que empezó como una protesta para frenar un plan del Gobierno
que elimina beneficios económicos a las fuerzas de seguridad,
pero terminó saliéndose de control y dejó al menos ocho muertos
y decenas de heridos.

‘Todo esto fue una acción coordinada para crear el caos,
una guerra civil, matanzas, desestabilizar al Gobierno. No lo
han logrado, pero no es momento de jubilo, es momento de
profunda tristeza‘, expresó Correa visiblemente consternado
mientras narraba su rescate y la muerte de uniformados.

‘Se quería matar al presidente de la República (…) Hemos
demostrado que no vamos a claudicar, no vamos a llegar a esas
prácticas que por medio de las armas se lograban conquistas
salariales‘, agregó durante una reunión la noche del viernes
con cancilleres sudamericanos que le expresaron el apoyo de sus
respectivos Gobiernos.