La organización separatista armada vasca ETA anunció ayer su disolución definitiva por medio de una carta enviada a dirigentes políticos e instituciones, como paso previo a la escenificación de su inminente final, tras 60 años de historia. "ETA ha decidido dar por terminados su ciclo histórico y su función, dando fin a su recorrido. Por tanto, ETA ha disuelto completamente todas sus estructuras y ha dado por terminada su iniciativa política", dice el grupo en su misiva, fechada el 16 de abril último.

Se trata de un anticipo del comunicado final que se espera que los separatista difundan a partir de hoy a través de un medio internacional. El texto fue difundido a dos días de la conferencia internacional anunciada para el 4 de mayo en Villa Arnaga, una casona situada en la localidad vascofrancesa de Cambo-les Bains, que reunirá a mediadores y representantes de la sociedad civil y dirigentes políticos, con el objetivo de avanzar en la "resolución del conflicto vasco".

La conferencia, que tendrá lugar a un año del desarme de ETA, será la puesta en escena de un hito: el final de la última organización armada existente en Europa. "Como consecuencia del cambio estratégico de toda la izquierda abertzale (patriótica radical), ETA ha llevado a término el proceso iniciado en 2010, con la intención de abrir un nuevo ciclo político en Euskal Herria (País Vasco)", asegura la organización en su carta.

El pasado 20 de abril, ETA dio un paso histórico pidiendo perdón a las víctimas y admitiendo el daño y el sufrimiento infligido. Tras aquel comunicado, el Ejecutivo español de Mariano Rajoy reiteró que los miembros del grupo armado -unos 300 en prisión y 100 huidos de la Justicia que estarían entre Cuba, Venezuela y México- no obtendrán contrapartidas por su disolución.

ETA, cuyas siglas significan "Euskadi ta Askatasuna" (Patria Vasca y Libertad), nació el 31 de julio de 1959 en el seno de un grupo de jóvenes nacionalistas forjados en la lucha contra la dictadura de Francisco Franco. En 1977, tras el fin de la dictadura, España decretó una Amnistía que benefició a etarras presos por delitos de sangre. Sin embargo, ETA no se disolvió. El grupo mantuvo su lucha por la creación de un País Vasco independiente de España y Francia hasta el 20 de octubre de 2011, un conflicto que en 50 años dejó 914 muertos, de los cuales 850 fueron causados por los separatistas, la mayoría en atentados.