Sin descartar que pueda "comprometer" su seguridad nacional, el Gobierno de EEUU calificó ayer de "alarmante" a la mayor filtración de documentos oficiales en la historia militar norteamericana. Los citados informes secretos están relacionados con el apoyo que EEUU brindó en la lucha contra la insurgencia en Afganistán.

Los 91.000 documentos fueron publicados a última hora del domingo en el sitio web "Wikileaks", una organización que se dedica a denunciar en internet malas prácticas. Bajo el título "Diario de la Guerra Afgana", estos documentos abarcan desde enero de 2004 hasta 2010, según indica la organización. Durante gran parte de ese periodo, el presidente de EEUU fue George W. Bush.

Los informes apuntan a que los servicios de inteligencia paquistaníes ayudaron secretamente al movimiento rebelde talibán en Afganistán, al mismo tiempo que el Gobierno de Pakistán recibía más de mil millones de dólares anuales de EEUU por su ayuda contra esos insurgentes.

Según los documentos, Pakistán "permite a representantes de sus servicios secretos reunirse directamente con los talibanes para organizar redes de grupos militantes que combaten contra los soldados de EEUU en Afganistán, e incluso traman planes para asesinar a líderes afganos". A tal punto llegó todo, que hay sospechas de que los servicios secretos paquistaníes habían ayudado a un dirigente talibán para "ver al presidente afgano Hamid Karzai asesinado".

Estos informes revelan además cómo "una unidad secreta de fuerzas especiales" creada para matar a líderes talibanes o capturarlos sin juicio ha terminado matando inocentes, mientras daba caza a su presa.

Los citados documentos revelan también que las fuerzas de EEUU encubrieron muertes de civiles afganos de las que nunca se informó públicamente. Así, salieron a la luz un gran número ataques y muertes como resultado de los disparos de las tropas contra conductores y motoristas desarmados ante el temor de que éstos fueran terroristas suicidas.

Los sucesos van de disparos a individuos inocentes a pérdidas masivas de vidas en ataques aéreos. Un informe detalla cómo un niño fue asesinado y otro resultó herido cuando el coche que conducían recibió los disparos de tropas. En compensación por este ataque, se pagó a sus familiares 100.000 afganis por el niño muerto (unos 1.600 euros).

Los documentos dan cuenta también de que los talibanes usan misiles sofisticados provistos por la CIA (la inteligencia norteamericana) a los combatientes islamistas que en la década del "80 derrotaron a las fuerzas soviéticas. Además, revelan que los dispositivos explosivos improvisados se han convertido en el arma favorita de los talibanes y que el Ejército de EEUU tiene constancia de que los talibanes han utilizado misiles guiados por el calor contra la aviación aliada.

Estas revelaciones alimentan la polémica sobre una guerra cada vez más impopular, que se encuentra en su máximo nivel de violencia frente a la creciente cantidad de bajas norteamericanas. La filtración llega cuando EEUU intenta contrarrestar el empuje talibán de tal modo que se pueda cumplir el objetivo anunciado por el presidente Barack Obama de comenzar la retirada de las tropas estadounidenses en julio de 2011.

Mientras Julian Assange, quien fundó Wikileaks, dijo que no revelará la fuente de la filtración, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó ayer que los documentos -informes de campo redactados por soldados sobre el terreno- "no contienen grandes nuevas revelaciones" pero sí detallan "nombres, operaciones, personal". "Si eso se ve comprometido, tiene un efecto comprometedor en nuestra seguridad", destacó Gibbs en rueda de prensa, quien indicó que Obama considera "alarmante" la filtración.