El portavoz de la Casa Blanca Sean Spicer dimitió ayer, poniendo fin a un breve y turbulento paso por un cargo que le convirtió en una celebridad, en un periodo complicado para el círculo íntimo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En un comunicado, Trump confirmó la salida de Spicer, de 45 años, agregando el nombramiento del financiero de Wall Street Anthony Scaramucci como su nuevo director de comunicaciones.
Aunque no es una sorpresa, el adiós de Spicer fue abrupto y reflejó el aumento de la agitación dentro de los equipos de comunicación de Trump, en medio de investigaciones sobre las posibles relaciones entre la campaña electoral del ahora mandatario en 2016 y Rusia. Spicer hacía las labores de secretario de prensa y director de comunicaciones.
