Siria, 3 de febrero.- "Me dieron electricidad apoyando en mi vientre una pinza para picanear el ganado. Me desmayé. Cuando me interrogaron por segunda vez, me golpearon y electrocutaron de nuevo. La tercera vez, tenían pinzas con las cuales me arrancaron las uñas de los pies. Me dijeron: ‘Acuérdate bien, detenemos a los adultos y a los niños y los matamos a todos’". Este es el relato hecho a Human Right Watch (HRW) por Hossam, de 13 años, que logró finalmente huir de Siria con su familia.
"El Ejército y los oficiales de seguridad detuvieron y torturaron a niños sin ser molestados", dice el informe de HRW. "Se han contado al menos 12 casos de niños detenidos en condiciones inhumanas, torturados o muertos por disparos en sus casas y en las calles". La organización acusa además al régimen sirio de haber "transformado escuelas en lugares de detención y en bases militares, y de haber colocado a francotiradores en esos edificios, donde también se ha detenido a niños".
Lois Withman, directora de la sección niños de la ONG, denunció que el régimen viola todas las leyes y convenciones internacionales al atacar a menores. Estos son arrestados incluso en la escuela y en sus casas, encarcelados por meses, aislados de sus familias, golpeados, quemados y humillados por sus carceleros.
"Niños de apenas 13 años declararon a Human Rights Watch que unos oficiales los mantuvieron en régimen de aislamiento, los golpearon brutalmente y los electrocutaron", además de "quemarles la piel con cigarrillos y suspenderlos con esposas metálicas, a veces durante varias horas", dice el informe.
Samih, un opositor arrestado, fue testigo de estos vejámenes, que relató a HRW: "Había entre 70 y 75 personas en una celda de 9 metros cuadrados. Entre nosotros, había adolescentes de 15 ó 16 años, a los que habían golpeado y arrancado las uñas. Los niños eran incluso más maltratados que los adultos. Había tortura, pero para los varones también violaciones. Cuando los guardias los devolvían a la celda, su estado era indescriptible".
Alaa, un muchacho de 16 años oriundo de Homs (centro), la ciudad más castigada por la represión, contó que las fuerzas de seguridad sirias lo detuvieron durante 8 meses, de mayo de 2011 a enero de 2012, porque había participado en algunas manifestaciones. "Me esposaron la mano izquierda, desde la que me colgaron en el techo y me dejaron así siete horas, a dos centímetros del suelo. Me tuve que poner de puntillas", dijo. Alaa estuvo encarcelado junto a más de 150 jóvenes menores de edad como él y sólo fue liberado después de que sus padres sobornaran a un guardiacárcel con 25 mil libras sirias (unos 436 dólares).
Human Right Watch hizo un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU para que intervenga ante Siria a fin de hacer cesar todas las violaciones a los derechos humanos.
La represión en Siria ya ha causado más de 6 mil muertos, entre ellos, 400 menores.
