La policía española desarticuló una importante red, en Cataluña, Madrid y Valencia, que se dedicaba a concertar matrimonios de conveniencia entre españoles y extranjeros indocumentados. Las "bodas blancas" crecieron en España debido a las trabas impuestas a otras vías de regularización, convirtiéndose en una forma efectiva para obtener documentación. Las uniones a veces son por amistad, pero en la mayoría de los casos hay dinero y se pueden llegar a pagar entre 3.000 y 12.000 euros.

En el operativo, realizado el martes, fueron detenidas 123 personas, entre las que se encuentra un abogado colombiano, de una gestoría en Barcelona, y una funcionaria del Registro Civil de la localidad barcelonesa de Rubí.

El grupo posibilitaba la celebración de matrimonios, con lo que se obtenía un libro de familia para tramitar la tarjeta de residente. La policía detectó irregularidades en la documentación utilizada por el Registro Civil de Rubí lo que permitió desarticular la red.

"Un centenar de extranjeros habrían obtenido documentación con este método, aunque muchos matrimonios no se consumaron", explicó el portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, Rafael Jiménez.

Sin embargo, esto es una práctica muy extendida en España, que se incrementó en el contexto de la crisis económica, lo que llevó a varios "solteros" a ofrecerse. En internet, se pueden encontrar anuncios como éste: "Español formal se ofrece para matrimonio, por dinero a concretar, tengo 45 años, presencia juvenil y cuidada, tengo estudios universitarios, agradable, muy serio y formal, no tendrías problema conmigo".

Los controles han detectado más de 500 fraudes en 2008 frente a los 70 del año 2000. Las bodas de interés o complacencia (término empleado por la Justicia), suelen dejar algunos rastros, especialmente cuando detrás de ellas hay una red organizada, o cuando el divorcio es muy rápido o en la cita previa al enlace la pareja no es capaz de responder preguntas básicas relacionadas con ellos.