Con gran expectativa por los cambios de rumbo que pueda decidir el régimen cubano, el gobernante Partido Comunista de esa nación caribeña comenzó ayer un congreso de cuatro días considerado crucial, porque definirá la reforma económica que busca evitar un deterioro del sistema socialista.

El VI Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), el primero en 14 años, marcará un cambio de rumbo de la isla, convocado por el presidente Raúl Castro para "actualizar" el desgastado modelo soviético. La idea presente en el plan de los líderes cubanos es que el comunismo, abandonado en la mayoría de otros países donde se intentó implantar, se puede llevar a cabo en Cuba si se ejecuta correctamente. Las reformas parecen estar dirigidas a seguir los primeros pasos hacia cambios como los ocurridos en China y Vietnam, donde hubo un impulso a las inversiones extranjeras directas. Pero los líderes cubanos insisten en que no se está copiando a nadie. El Gobierno refiere que es "único" el sistema de Cuba, que ha previsto que este congreso dure hasta el próximo martes.

El evento que empezó ayer coincide con el medio siglo de la victoria cubana en Playa Girón frente a los invasores anti-castristas entrenados por la CIA que llegaron a Bahía de Cochinos en 1961, año en que también se instauró el socialismo.

Desde que fuera formalmente aprobado el modelo económico de estilo soviético en un congreso del PCC en 1975, este nuevo congreso es el más importante porque podría marcar el principio del fin del largo reinado de los hombres que han dirigido el país desde la revolución de 1959 y que crearon el modelo socialista que buscan preservar, aunque con cambios.

Los alrededor de 1.000 delegados que asistirán al congreso aprobarán todas o algunas de las cerca de 300 reformas emprendidas por el presidente Raúl Castro para poner fin a la crisis económica de Cuba mediante la rectificación de errores heredados del pasado.

Su receta para evitar un eventual hundimiento es un plan que, sin renunciar al socialismo, abre resquicios a la iniciativa privada y a los pequeños negocios. También plantea reducir las abultadas plantillas estatales. Es decir, reducir el tamaño y el peso del Estado, además de descentralizar la gestión de las empresas públicas y recortar gastos sociales para suprimir "subsidios innecesarios y gratuidades indebidas", entre otros.

Las reformas, muchas de las cuales están ya en práctica, intentan impulsar la economía doméstica controlada por el Estado, recortar las deudas contraídas y perfeccionar el aparato improductivo que ha caracterizado al sistema en las últimas décadas.

El Gobierno cubano ha iniciado una profunda reestructuración, incluyendo el recorte de más de un millón de empleos estatales en los próximos años. La mayoría de expertos cree que Cuba tendrá que hacer cambios más drásticos para resolver sus problemas económicos. Pero Paolo Spadoni, profesor de ciencias políticas en Augusta State University en Georgia, opinó que las reformas "presentan una clara y muy necesaria salida a las formas anteriores de gestión de la economía de Cuba".

La singularidad de Cuba es que ha tenido básicamente la misma dirección por más de cinco décadas, pero este congreso podría determinar los primeros pasos de la transición. Raúl Castro, quien cumplirá 80 años en junio, está previsto que sea elegido Primer Secretario del PCC en lugar de su hermano mayor Fidel, de 84. Raúl lo reemplazó en la presidencia de Cuba en el 2008 y lo ha relevado no oficialmente como jefe del Partido.

Fidel Castro, quien gobernó Cuba por casi medio siglo, escribió recientemente que había renunciado a todos sus cargos oficiales y políticos desde que cayó enfermo en julio del 2006. Pero la elección del Segundo Secretario del PCC y su Comité Central será observada de cerca porque entre sus integrantes podría estar el futuro líder de Cuba.