Tenemos que cerrar la puerta del rencor, antes de que tome la delantera a la justicia. La gente tiene que aprender a quererse, y tiene que saber amar y amarse. Lo fundamental es saber vivir y dejar vivir. Los sembradores del terror, que todo lo deshumanizan, a pesar de sus apariencias por el orden, lo real es que todo lo atormentan.
No olvidemos que, el terrorismo, es destructor por naturaleza, germina de la venganza y del odio. Indudablemente, la ciudadanía en su vínculo de familia humana, ha de repensar sobre su manera de cohabitar, en un mundo saturado de contrariedades, viciado por la sinrazón y corrompido por los desgobiernos.
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