La mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, integrará la comitiva internacional que acompañará mañana al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en el regreso a su país tras el golpe de Estado que lo destituyó.
La presidenta aceptó la invitación que le transmitió el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, durante una comunicación telefónica que mantuvieron el lunes pasado para analizar la situación política del país centroamericano, informaron fuentes oficiales.
Entre tanto, el canciller Jorge Taiana inauguraba ayer por la tarde en Washington (EEUU) una reunión urgente de cancilleres de los países de la OEA y realizaba "intensas gestiones para condenar este intento de golpe de Estado", informó la Cancillería en un comunicado.
El ministro informó además que el Gobierno suspendió la asunción del designado embajador argentino en Honduras "en señal de repudio al golpe de Estado contra el presidente constitucional (Manuel) Zelaya".
Por su parte, el vicepresidente, Julio Cobos, tenía programado viajar rumbo a Ecuador para participar en una reunión extraordinaria de presidentes de Parlamentos latinoamericanos, que repudiarán los incidentes de Honduras.
Además de la presidenta argentina, Zelaya planea volver a Honduras acompañado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, así como el de la OEA, José Miguel Insulza.
El cerco internacional contra el nuevo Gobierno en Honduras se intensificó ayer cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas respaldó al depuesto presidente Zelaya, que planea retornar al país centroamericano a pesar de que el Gobierno interino advirtió que lo arrestará para juzgarlos.
Zelaya habló ayer ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó una resolución para que sus 192 miembros no reconozcan a otro gobierno en Honduras que no sea el del derrocado mandatario.
Estados Unidos, la Unión Europea y países latinoamericanos han cerrado filas en torno a Zelaya -un cercano aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez- luego de que fuera depuesto el domingo pasado por militares y llevado por la fuerza a Costa Rica.
"Para autorizar el ingreso de Zelaya, a él no se le consideraría como un presidente, sino como un ciudadano común", dijo el nuevo canciller Enrique Ortez Colindres.
La crisis política estalló el jueves pasado, cuando Zelaya destituyó al jefe de las fuerzas armadas por negarse a trasladar las urnas para una consulta popular que el mandatario quería realizar con el fin de abrir el camino a su reelección a través de un referendo en las elecciones de noviembre.
El presidente nombrado por el Congreso hondureño tras la destitución de Zelaya, Roberto Micheletti, advirtió ayer de que en caso de que este regrese al país, los tribunales de justicia "tienen una orden de captura contra él".
Zelaya fue detenido por militares el domingo de madrugada y llevado a la fuerza fuera del país, desde donde lucha con ayuda internacional por su restablecimiento en el poder. Hasta ahora, ningún gobierno ni institución internacional ha reconocido al presidente interino Roberto Micheletti.
En medio de la creciente presión internacional contra el gobierno interino, el Banco Mundial decidió interrumpir los préstamos en estudio para Honduras, cuya capital ayer fue ocupada por miles de hondureños que respaldaban al nuevo presidente.
Mientras tanto, varios cientos de seguidores de Zelaya se concentraban de nuevo en las cercanías de la Casa Presidencial, después de haber sido sacados por fuerzas policiales el lunes, cuando se produjeron los primeros enfrentamientos de consideración, que causaron unos 30 heridos, según fuentes hospitalarias.
