Tras un fin de semana de masivas protestas, miles de opositores bloquearon ayer parte de la sede gubernamental de Ucrania en reclamo de una política de integración con la Unión Europea, mientras Kiev advirtió que la situación está ‘descontrolada‘ y ‘tiene todos los signos de un golpe de Estado‘.

Además de haber bloqueado las entradas y salidas de la sede del gabinete nacional y del Banco Central, la oposición ucraniana sumó el apoyo de funcionarios y hasta alcaldes de ciudades del oeste del país, donde la mayoría se siente más cercana a Europa que a Rusia. Los canales de televisión también moderaron su apoyo al presidente Viktor Yanukovych y el primer ministro, Nikolai Azarov, y comenzaron a dar más espacio al heterogéneo frente opositor.

En una reunión con embajadores europeos, el primer ministro ucraniano dijo ayer que las protestas pasaron de ser ‘multitudinarias‘ a ‘descontroladas‘ y advirtió que su gobierno ‘tiene información de que se está preparando el asalto al edificio del Parlamento‘. ‘Esto tiene todos los signos de un golpe de Estado. Esto es muy grave’, agregó. Tras un fin de semana marcado por las mayores manifestaciones desde la Revolución Naranja, el gobierno ucraniano está intentando recuperar el control de la situación. La oposición pidió votar hoy una moción de censura contra el gobierno.