En todo Alemania se multiplican las voces que exigen más seguridad contra la ola de atentados que desde Grecia apuntan a distintos países europeos, mientras en Atenas la policía debió detonar otro paquete bomba, esta vez dirigido a la embajada francesa en la capital griega.
Una comisión de control de la Cámara baja del Parlamento germano (Bundestag) busca determinar cómo llegó el martes hasta la Cancillería el paquete explosivo proveniente de Grecia y cómo una de las bombas provenientes de Yemen pasó desapercibida por el aeropuerto de Colonia/Bonn, antes de seguir rumbo a Londres.
La comisión se ocupa, entre otros, según explicó Hans-Christian Ströbele, del partido verde alemán, de determinar "si existen sustancias explosivas o que pueden explosionar, que no pueden ser detectadas por los aparatos de seguridad de los que se dispone hoy en día".
La canciller alemana, Angela Merkel, instó a adoptar este año un plan europeo de seguridad en el transporte aéreo que incluya un claro endurecimiento de los controles de carga.
Mientras tanto, en todo el país aumentan las protestas contra los planes del ministro del Interior, el cristianodemócrata Thomas de Maiziére, de recortar 1.000 puestos de trabajo dentro de la policía federal.
La ministra alemana de Justicia, la liberal Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, debió reconocer que el sindicato de policía se quejó "con razón", de haber perdido en los últimos años casi 10.000 puestos de trabajo, pues esos agentes se necesitarían para, por ejemplo, controlar mercancías que viajan por correo.
El jueves, el gobierno de Atenas descartó que los paquetes bomba enviados a líderes extranjeros y embajadas en este país estuvieran relacionados con el terrorismo internacional y prefirieron responsabilizar a grupos internos radicalizados que intentan empañar los comicios municipales y regionales del próximo domingo.
