Más de 100 jefes de Estado abrirán hoy en Copenhague la Cumbre sobre el Cambio Climático con el desafío de alcanzar un acuerdo para reducir las emisiones de gases contaminantes, aunque la realidad indica que el consenso mundial para salvar al planeta del calentamiento global, por ahora no será posible.

Desde hoy y hasta el 18 de diciembre el mundo mirará a la capital de Dinamarca con la esperanza de que las grandes potencias logren un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kyoto sobre emisión de gases de efecto invernadero, que expira en 2012. Pero, son precisamente los grandes contaminantes los que no quieren comprometerse.

De poco sirvieron las dramáticas advertencias del mundo científico -a través del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático-, ni del secretario general de las ONU, Ban Ki-Moon, en el sentido de que el tiempo se acaba y el calentamiento global no espera.

Las diferencias en cuanto a las metas de reducción de emisiones y del monto del financiamiento necesario para la adaptación al cambio climático de los países más pobres, sumado al atascamiento en el Senado de EEUU de una ley que permitiría al presidente, Barack Obama, comprometer a su país en un acuerdo internacional, tuvieron más peso que los llamados desesperados.

Otra mala señal fue la cancelación, el viernes, del viaje de Obama a Copehague para la apertura de la Cumbre. El mandatario sólo asistirá al cierre de encuentro, con lo que las posibilidades de debate, compromiso y consenso se reducen. De todos modos, el panel de expertos de EEUU llevará a la Cumbre una oferta de reducción de gases del 17%.