Los presidentes de EEUU, Barack Obama y el de Francia, Nicolas Sarkosy instaron ayer a "no olvidar" las lecciones del Desembarco aliado en Normandía -que comenzó el 6 de junio de 1944-, un ejemplo de cómo las acciones "de unos pocos pudieron cambiar el curso de todo un siglo".
Líderes internacionales y veteranos de guerra celebraron ayer en Normandía el 65 aniversario del desembarco aliado en el norte de Francia que marcó el comienzo del fin de la Segunda Guerra Mundial y de la Alemania nazi.
Fue la principal de unas 450 ceremonias realizadas en toda Normandía, y recién llegado de una gira por Medio Oriente, Obama dio un discurso ante 9.000 invitados, entre ellos 1.500 veteranos de la guerra, en el cementerio estadounidense de Coleville Sur Mer, donde están enterrados casi 9.400 soldados norteamericanos.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ofició de anfitrión en el acto, al que acudieron también el príncipe Carlos de Inglaterra, los primeros ministros británico, Gordon Brown, y canadiense, Stephen Harper, y las primeras damas estadounidense y francesa, Michelle Obama y Carla Bruni.
"En una hora de máximo peligro y en medio de las circunstancias más terribles, hombres que se creían normales y corrientes descubrieron que podrían hacer lo extraordinario", destacó Obama, al rendir homenaje a los veteranos que combatieron, metro a metro, para escalar los acantilados de la costa normanda y garantizar una cabeza de playa desde la que se lanzaría la liberación de Francia.
Más de 260.000 soldados, aliados y alemanes, murieron en los tres meses de combates tras el día D que permitieron la liberación de Normandía.
El homenaje de ayer fue tanto más emotivo por cuanto es, podría ser el último en reunir a numerosos antiguos combatientes.
"El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir luchando por los valores por los que ellos lucharon", afirmó Sarkozy en su discurso. Brown, que habló en nombre de su país pese a que también estaba en la ceremonia el príncipe de Gales, afirmó que las playas de Normandía son desde aquel 6 de junio de 1944 "un terreno sagrado" porque marcaron el inicio de "la victoria de la libertad sobre el holocausto".
Para Harper, la lucha de los soldados aliados en la playa de Omaha permitió "que se pueda vivir con la paz y la libertad con la que se vive en la actualidad".
Los cuatro dirigentes coincidieron en que el combate de los veteranos de Normandía debe continuar porque la humanidad sigue confrontada a retos.
Veinticinco fuegos artificiales iluminaron los 80 Km de costa donde tuvo lugar el desembarco aliado.

