Miles de refugiados llegaron ayer a Alemania, que muchos ven como la tierra prometida tras haber huido de Siria y estar varios días varados en la frontera de Hungría, donde el gobierno de derecha que intentó retenerlos pero que se vio superado por la ola de inmigrantes decididos a llegar por tierra a Europa occidental.
La avalancha humana desde Hungría comenzó en la madrugada del sábado, después de que el gobierno húngaro ofreciera trasladar en autobús a los miles de refugiados que acampaban desde hacía días en los entornos de la estación de Keleti en Budapest.
La oferta valía también para las más de un millar de personas que, cansadas de esperar en Keleti, se habían lanzado a una marcha a pie por una autopista húngara en dirección a la frontera.
En total, hasta las primeras horas de la noche habían llegado cerca de 6.500 refugiados a diversas ciudades alemanas.
‘Alemania ha acogido a muchos refugiados y los seguirá haciendo, la cultura de la bienvenida es grande entre nosotros. Pero necesitamos que los otros países europeos también asuman compromisos‘, dijo el ministro de la Cancillería, Peter Altmeier.
Por su parte, la canciller Angela Merker dijo que ‘Alemania puede lidiar con el flujo récord de refugiados este año sin tener que elevar los impuestos ni poner en riesgo su presupuesto’.
Con leyes de asilo relativamente liberales y generosos beneficios, Alemania es la mayor receptora de los refugiados que han llegado a Europa tras escapar de los conflictos en Oriente Medio y de inmigrantes que huyen de la pobreza en el sur del continente.
Más de 100.000 solicitantes de asilo se registraron en agosto, y se espera que este año lleguen a Alemania cerca de 800.000 refugiados e inmigrantes, cuatro veces más que el año pasado.
Ante esta situación, el Gobierno planea introducir un presupuesto complementario a fin de liberar fondos para los refugiados y ayudar a localidades en la frontera que ya enfrentan dificultades para asumir los costos del alojamiento y los cuidados médicos de los expatriados que arriban. Alemania repartirá a los refugiados siguiendo el sistema de cuotas fijado en la llamada Fórmula de Königstein, que tiene en cuenta tanto la población como los ingresos fiscales de los 16 estados federados.

