A horas de las elecciones presidenciales de EEUU, los habitantes de Chicago aguardan con ansiedad la llegada del presidente Barack Obama, que mañana espera ser reelecto en unos comicios en los que su rival Mitt Romney (Partido Republicano) intentará arrebatarle el Gobierno nacional.
En un día mayormente soleado pero frío, las elecciones son el tema de conversación obligado en cada bar de Chicago, la cuna política de Obama (Partido Demócrata). A esa ciudad, que perteneciente al Estado de Illinois, se mudo en los ochenta el actual presidente para dar su salto a la política en 1997 con su elección como senador estatal.
‘Está peleado, lo sé. Pero estoy seguro que ganará Obama. Tiene que ganar. Romney será otro (George W.) Bush. No podemos soportar esa vuelta al pasado‘, dijo con tono ansioso Paul W. McCormick, un jubilado que, al igual que Obama, fue también trabajador comunitario en barrios humildes de Chicago.
‘El único futuro es Obama‘, remata McCormick mientras descansa en una esquina, apoyado en un bastón. A pocas cuadras, la TV no da respiro. Varias pantallas de televisión emiten incesantemente los actos finales de campaña de Obama y Romney, quienes queman los últimos cartuchos de una carrera que sigue pareja hasta el final.
Fuera de los bares, restaurantes y otros lugares de reunión, las calles de la imponente ciudad del viento no muestran los grandes carteles de publicidad política con los rostros de los candidatos que se acostumbran ver en Buenos Aires y otras localidades argentinas en épocas electorales.
Mark Best, un exasesor de finanzas ya retirado, observa la pantalla de la cadena CNN con el último sondeo a nivel nacional: 47 por ciento para Obama y 47 por ciento para Romney. ‘No confío en Romney. Años atrás, yo era republicano. Pero desde la última recesión que sufrimos, cuando vi el estallido de esa burbuja inmobiliaria, me di cuenta de los perjuicios del libre mercado‘, dijo Best.
‘Creo que esa situación puede repetirse con otra administración republicana’, agregó Best, mientras se espera en Chicago la llegada de Obama, que aguardará ahí los resultados y dará su discurso poselectoral desde un centro de convenciones. ‘Romney es un típico ejemplo de alguien que cuadra en ese modelo de alto riesgo’, agregó el ex asesor financiero de una de las ciudades con mayor número de habitantes. Chicago le ha dado mucho al presidente. Allí se mudó en los ochenta y fue trabajador social, luego profesor y defensor de los derechos civiles hasta que en 1997 fue electo senador estatal de Illinois. En 2004, tras ganar relevancia en la Convención Demócrata con un discurso en favor de la reconciliación racial, Obama desembarcó en la política nacional y entró al Senado.

