Santiago de Chile, 21 de agosto.-
"El minero salva al minero. Estamos perdiendo la fe y no queremos que nuestra gente se muera", exclamó una mujer que junto a otros familiares de los trabajadores, reclamaron ayer poder entrar ellos mismos a buscar a sus seres queridos, atrapados en la mina.
La iniciativa tomó fuerza el jueves cuando una sonda, que superó los 700 metros, no dio con el refugio donde se esperaba tomar contacto con los mineros.
Las autoridades se niegan a aceptar lo que reclaman las familias porque aseguran que las condiciones de inseguridad de la mina pueden hacer que más personas queden atrapadas en el interior.
"Como gobierno no podemos autorizar el ingreso a la mina de nadie, dadas las condiciones de riesgo y de inseguridad que existen hoy", declaró el subsecretario de Minería de Chile, Pablo Wagner.
Se trata de una operación compleja y riesgosa y "en consecuencia tenemos que velar por la seguridad de todas las personas que hacen trabajos en la mina o trabajos de rescate", subrayó el funcionario.
Los familiares dijeron que "hay gente que conoce la mina y que está dispuesta a entrar" y además sostuvieron que "quieran o no, van a buscar la forma de sacarlos de ahí".

