Fugas carcelarias, intentos de saqueo y amontonamientos de gente esperando comprar comida se observaron ayer tras el mortal sismo chileno de 8,2 grados en la escala de Richter, que tuvo gran impacto en la norteña población de Iquique, una de las ciudades más golpeadas.
El sismo de la noche del martes pasado, que provocó seis muertos, sacudió el norte de Chile y tuvo su epicentro bajo el mar, al suroeste de Iquique y a unos 1.850 kilómetros de Santiago, en la región de Tarapacá.
La Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) de Chile confirmó ayer que seis personas murieron y que más de 972.000 fueron evacuadas. Según Onemi, fallecieron seis personas, tres de ellas por paros cardiorrespiratorios, otras dos aplastadas por derrumbes y una debido a una caída durante la evacuación. Agregaron que las víctimas son de las comunas de Iquique y Alto Hospicio, en la región de Tarapacá. Uno de ellos es peruano.
Las escenas de pánico merodearon ante los chilenos por estas horas por el alerta de tsunami que obligó a evacuar todas las ciudades costeras e insulares del país. Sin embargo, pasadas las 06.30 de ayer, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada chilena levantó la alarma de tsunami en las últimas seis localidades en que se mantuvo durante toda la noche: Arica, Pisagua, Iquique, Patache, Tocopilla y Mejillones.
En Iquique miles de personas regresaban ayer a sus casas tras pasar la noche a la intemperie en cerros y plazas por el temor a tsunamis. La presidenta Michelle Bachelet voló a Iquique, ciudad portuaria en el extremo norte de Chile, cerca de la frontera con Perú. Allí evaluó los daños y supervisó los esfuerzos para restablecer servicios básicos como la electricidad y el agua.
En cadena nacional, la presidenta decretó zona de catástrofe en las norteñas regiones más afectadas, que son Arica y Tarapacá, lo que le permitió a las Fuerzas Armadas tomar el control del orden en coordinación con Carabineros para garantizar la seguridad. El gobernador de Iquique, Gonzalo Prieto, confirmó que en la ciudad se registraron intentos de saqueo.
En tanto, autoridades chilenas recapturaron a 131 de las 322 reclusas que se fugaron de una cárcel de la ciudad de Iquique, tras el terremoto. En la ciudad norteña de Arica, los supermercados, almacenes y servicentros que ya habían abierto, registraban amontonamientos y largas colas de vecinos esperando adquirir víveres, todo custodiado por efectivos militares.

