Empujados por la desolación y la miseria que dejó el terremoto de 2010, que casi borró del mapa a la capital Puerto Príncipe, y dejó una estela de muertos (más de 300.000), miles de haitianos emprendieron un éxodo a Brasil para escapar de la miseria, pero que ahora, el viaje se está convirtiendo en pesadilla.
El cierre de las fronteras por parte del Gobierno de Brasil para frenar la ola de inmigrantes en busca de trabajo, tiene hacinados a un grupo de 250 haitianos, hombres mujeres y niños, atrapados en la frontera peruano-brasileña.
El propio gobierno peruano ha calificado la situación como ‘un desastre humanitario’.
El dramático éxodo se vive en un pueblito de apenas 2.000 habitantes que cuentan a cuenta gotas los recursos y servicios básicos para su supervivencia.
El presidente de Consejo de Ministros peruano, Oscar Valdés, indicó que el Gobierno está pendiente de la situación de los más de 250 haitianos varados en la frontera y aseguró que se buscarán soluciones. No obstante, el jefe de ministros ratificó que probablemente se les pedirá visa a los haitianos, como ya empezó a hacer Brasil, para impedir que crezca el problema.
Unos 6 mil haitianos migraron a Brasil en los últimos meses escapando de la miseria en el país caribeño, por lo que el gobierno brasileño niega desde hace dos semanas el ingreso de ciudadanos de Haití para frenar la ola migratoria.
Esta situación derivó en una delicada problemática para Perú, en especial para la localidad selvática de Iñapari, una pequeña población de frontera en el departamento de Madre de Dios.
El padre René Salízar, párroco del templo que los recibe, señala que en Haití se desconoce ‘que las fronteras están cerradas y hay organizaciones (los coyotes) que trafican con los deseos de estas personas‘.
‘Invertí todo mi dinero para venir, 3.200 dólares. No tengo más. No puedo regresar a la misma miseria en mi país‘, dice Fasio Etienne, un haitiano de 39 años.
Los 250 inmigrantes permanecen en un campamento improvisado en el templo y otras instalaciones de Iñaparia.
‘Tenemos agua dos horas al día, no tenemos desgues. Todos los días recibimos de 15 a 20 haitianos que se quedan aquí‘, describió el alcalde de Iñapari, Celso Curi, que resaltó que la población, de 2.500 personas, creció en un 10 por ciento en una semana.
Por el momento, los alimentos llegan desde el municipio brasileño de Assís, y la salud es supervisada por la posta de Iñapari pero la situación está llegando al límite.

