La campaña para las elecciones de octubre en Brasil llega a su fase decisiva hoy, con el inicio de la propaganda en televisión, que comienza con la oficialista Dilma Rousseff como favorita para suceder al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Por las dimensiones del país, la televisión se considera el medio de difusión política por excelencia en Brasil y todos los analistas coinciden en que la etapa de la campaña que comenzará hoy será la que terminará de inclinar una balanza hasta ahora favorable a Rousseff.
El tiempo que cada candidato tendrá para sus mensajes gratuitos por televisión ha sido fijado en función de la representatividad que los partidos que los apoyan tienen en el Congreso, un apartado en el que la candidata oficialista también cuenta con ventaja.
A partir de hoy, el presidente actuará como "presentador" de los espacios de Rousseff, quien sustenta toda su oferta electoral en los programas que Lula ha desarrollado desde que llegó al poder, en enero de 2003. El gobernante Partido de los Trabajadores adelantó que el primer programa de Rousseff la mostrará en un recorrido por una favela de Río de Janeiro, en la que el Gobierno ha desarrollado importantes obras de saneamiento y ha implantado vastos planes dirigidos a reforzar la seguridad.
En el caso de José Serra, el candidato presidencial opositor, su primer programa intentará sensibilizar a los votantes en torno a la necesidad de mejoras en la salud pública, un área por la que tiene una clara obsesión. Serra fue ministro de Salud en el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) y es recordado como uno de los mejores gestores que el país ha tenido en esa área, por lo que apuesta a enfatizar su oferta de ampliar y perfeccionar las redes de atención públicas para recortar distancias con Rousseff.
Además de elegir a un nuevo presidente, los brasileños irán el 3 de octubre próximo a las urnas para escoger a los 27 gobernadores del país y a los 513 diputados.
