Colombia, 15 de septiembre.- Tres humoristas franceses llevaron la posibilidad de la sátira -y del humor negro- a un nuevo nivel al crear una historieta inspirada en Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial franco-colombiana que pasó seis años en la selva, secuestrada por las FARC.

"Ingrid de la selva" ya fue lanzada al mercado en Francia, donde desató una polémica al presentar a la ex rehén de las FARC como una mujer sin escrúpulos, dispuesta a delatar o traicionar a sus compañeros de cautiverio con tal de obtener beneficios. Obviamente, los nombres fueron alterados para evitar problemas legales, pero no tanto como para que no se entiendan sus correlatos de la vida real.

El comic no deja bien parado a nadie: a la sátira de Betancourt, alias "Ingrid Petancourt", se le suma la ridiculización del ex presidente Jacques Chirac, presentado sólo como "Jacques", y su primer ministro, "Dominique de Grillepin", la parodia de Dominique de Villepin. Como era de esperarse, también aparece "Nicolás Sarko", por el actual presidente, Nicolás Sarkozy, y su mujer, una tal "Carla Bruti".

La historia se basa en uno de los miles de rumores acerca del secuestro de la ex candidata presidencial: "Petancourt" trama un plan para simular su secuestro por un antiguo amante, hoy guerrillero de las "Farce" ("Farsa" en francés), para así ganar popularidad en su carrera política para ser presidenta del país "Colombin". Pero el plan le sale mal y es capturada de verdad.

El libro, creado por los humoristas Serge Scotto, Eric Stoffel y Richard Di Martino, muestra a la protagonista servil con los altos mandos del ejército paramilitar, y bien acomodada en el campamento de las Farce hasta que fue rescatada por un grupo de oficiales disfrazados colombianos con bigotes y remeras del "Chien Guevara" (literalmente, "Perro Guevara").

"Ingrid de la selva" saldrá a la venta hoy en las librerías francesas, pocos días antes de que lo haga el libro de la verdadera ex candidata presidencial, quien editó sus memorias. Resta saber si sus demoledoras 46 páginas lograrán eclipsar las escritas por la ex rehén de las FARC.

La popularidad de la verdadera Ingrid bajó estrepitosamente después de que su ex compañera de fórmula, Clara Rojas, develara algunos detalles de su cautiverio que la hicieron ver como manipuladora e insoportable. Además, Betancourt demandó una indemización por ocho millones de dólares, y su propia fundación la hizo quedar mal cuando sus representantes se quejaron porque no había sido nominada al premio Nobel de la Paz.