En su tercera encíclica presentada ayer, el Papa Benedicto XVI reclamó una urgente reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Esta nueva encíclica (el documento papal más importante), es la primera en la que Benedicto XVI aborda temas económicos y sociales. Cono una marcada preocupación por el capitalismo exacerbado, Benedicto XVI dijo que, en presencia de una recesión global, es "urgente" reformar la ONU para proteger y dar una voz más eficaz a las naciones más pobres.
"Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para lograr la seguridad alimentaria y para garantizar la salvaguardia del ambiente urge la presencia de una verdadera Autoridad Política Mundial, que debe atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y solidaridad", escribe el Papa.
Dicha autoridad tendría que estar "regulada por la ley" y "necesitaría estar universalmente reconocida y revestida con el poder efectivo para garantizar la seguridad de todos".
"Obviamente tendría que tener la autoridad para asegurar el cumplimiento de sus decisiones por parte de todos los implicados, y también las medidas coordinadas adoptadas en varios foros internacionales", agregó.
Una encíclica es el documento papal más importante y aporta la guía más clara para los 1.100 millones de católicos del mundo y para los no católicos sobre lo que piensan el Vaticano y el Papa acerca de asuntos sociales y morales específicos.
El principal hilo conductor de la encíclica "Caridad en la verdad", presentada ayer, fue cómo la actual crisis ha afectado a las naciones ricas y pobres.
Este documento, dividido en seis partes, podría causar molestia entre los conservadores por su rechazo subyacente al capitalismo sin control y las fuerzas del mercado sin regular.
Preocupado por el medio ambiente, el Papa analiza los problemas energéticos del mundo actual, denuncia el acaparamiento de los recursos por parte del Estado y de grupos de poder, además de reclamar la "investigación sobre energía alternativas".
Sobre el desarrollo dice que el exclusivo objeto de la ganancia sin el bien común como fin "amenaza con destruir la riqueza y crear pobreza". Mientras criticó los recortes del gasto social, el pontífice dijo que el mercado "no puede convertirse en un lugar de atropello del fuerte sobre el débil". Y que la actual crisis muestra que los tradiciones principios de la ética social y responsabilidad "no pueden ser descuidados".
En la encíclica, el Obispo de Roma subrayó que la economía no elimina el papel de los Estados y tiene necesidad de leyes justas. En el texto, el Papa dice también que los organismos internacionales deben interrogarse sobre la real eficacia de sus aparatos burocráticos, "con frecuencia muy costosos".
"Resulta que a veces los pobres sirven para mantener con vida dispendiosas organizaciones burocráticas. Es necesario transparencia", denuncia.
