El presidente de EEUU, Barack Obama, aceptó ayer el premio Nobel de la Paz en Oslo con un discurso en el que defendió la necesidad en ocasiones de ir a la guerra. Con este mensaje el presidente hacía frente a la contradicción que resulta de recibir el premio cuando hace apenas diez días que ha dado órdenes para enviar 30.000 soldados adicionales al contingente de casi 70.000 apostado en Afganistán, cuya retirada tiene previsto iniciarse en julio de 2011. A esas tropas se suman alrededor de 25.000 soldados de la Organización Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que la semana pasada prometió un refuerzo de entre 7.000 y 10.000 soldados a Afganistán, en apoyo de la decisión del presidente estadounidense.

Ante una audiencia de un millar de personas, encabezadas por los reyes Harald y Sonia de Noruega, Obama -que recibió la medalla del premio que creara el sueco Alfred Nobel en 1906 entre más de un minuto de aplausos-, aludió también a la otra gran polémica en torno al galardón: que se le haya concedido cuando apenas lleva once meses en el cargo y sus logros concretos aún son limitados. Además, se convirtió en el primer mandatario estadounidense en funciones en ganar el Nobel en 90 años y en el tercero de la historia en quedarse con el premio, que recogió en una ceremonia en la Alcaldía de Oslo, acompañado por su mujer, Michelle. Allí reconoció que "mis logros son escasos" en comparación con otros galardonados anteriores e indicó que recibía el premio con "profunda gratitud y una gran humildad". Pero gran parte de su discurso se centró en defender su decisión en Afganistán y la necesidad de combatir en guerras "necesarias".

Ante los espectadores, Obama indicó que la guerra no debe glorificarse y su coste es "elevado", pero "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz". Por mucho que se desee la paz, "la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla", puntualizó Obama. "Un movimiento no violento no hubiera podido detener a los ejércitos de Hitler. Las negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda de que deben deponer las armas", recordó el presidente estadounidense, que subrayó que "decir que la fuerza es a veces necesaria no es un llamamiento al cinismo, es reconocer la historia".

Previamente, el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjorn Jagland, había indicado al presentar a Obama, que el mandatario estadounidense merece el premio porque "raramente una sola persona domina la política internacional tan ampliamente como Obama, o en tan corto plazo de tiempo inicia tantos cambios importantes". Aunque la brevedad de la estancia de Obama en Oslo ha causado un cierto malestar en la sociedad noruega, la Casa Blanca ha preferido que la visita sea lo más discreta posible, en momentos en los que la popularidad del presidente se encuentra en horas bajas, el Congreso debate la reforma sanitaria y la creación de empleo no acaba de levantar cabeza.