EEUU 7 de noviembre.- El presidente estadounidense, Barack Obama, logró la reelección al vencer a su rival republicano Mitt Romney en la carrera por la Casa Blanca, según proyectaron varias cadenas de televisión locales.

Obama -que se impuso en Nueva York, California, Pensilvania y Ohio- estaría consiguiendo al menos 270 votos en el Colegio Electoral, lo que le asegura su reelección, destacaron las cadenas MSNBC, CNN y CBS.

El mandatario, acosado por una economía en lenta recuperación, un alto desempleo y un abultado déficit fiscal, gobernara hasta el 2017.

En su primer mandato, Obama logró el apoyo de los estadounidenses con el rescate de la industria automotriz y la muerte de Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda que planeó los ataques contra Estados Unidos del 11 de septiembre del 2001.

En el cuartel general demócrata, en Chicago, un clamor acogía cada previsión de las televisoras, mientras que en el centro de convenciones alquilado por los republicanos en Boston empezaba a reinar el desconcierto.

Los republicanos habrían conservado su mayoría en la Cámara de Representantes, según las proyecciones de las cadenas, que renovaba sus 435 escaños.

En el Senado, donde estaban en juego un tercio de los escaños, el resultado era incierto los demócratas también parecían bien encaminados para mantener su corta mayoría de 53 escaños, con triunfos en Massachusetts, Maine y Connecticut entre otros, siempre según las estimaciones.

Obama y Romney pelearon el voto hasta el último minuto, para una elección que presentaron como decisiva para el rumbo del país.

Primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, Obama, 51 años, pidió el voto por teléfono a votantes indecisos desde Chicago.

Romney, de 65 años, exgobernador de Massachusetts (noreste), acudió a Ohio y Pensilvania para dos últimos mítines y animar a otro centro de su campaña, para luego regresar a Boston con un discurso de victoria listo en el bolsillo.

Cuatro años después de su rotundo triunfo, Obama pedía un mandato más para enterrar totalmente la crisis económica, instaurar su gran reforma sanitaria y retirar a las tropas de Afganistán en 2014.

Romney, que dio un giro moderado a su mensaje conservador, intentaba frustrar esos planes con una agenda arriesgada, centrada en los recortes generalizados de impuestos y del gasto público.

Ambos lucieron emocionados y cansados en el último tramo electoral, tras una agotadora campaña que representó un gasto de 6.000 millones de dólares para republicanos y demócratas, en plena recuperación económica.

Obama confesó cierto "nerviosismo" pero se manifestó confiado de haber hecho una buena campaña hasta el final.

Romney reconoció que se sintió ya "emocionalmente" ganador al ser recibido por sus simpatizantes.

"Acabo de terminar de escribir mi discurso de victoria. Tiene unas 1.118 palabras", aseguró a reporteros.

"Soy muy optimista, no solamente por los resultados sino también sobre el futuro de Estados Unidos", había afirmado en Cleveland, Ohio, donde visitó un local de voluntarios republicanos.

Horas antes Obama había hecho lo mismo, al acudir por sorpresa a un local de su campaña en Chicago, para ayudar a llamar a los últimos indecisos.

Luego se fue a jugar a básquet, su ritual cada vez que hay elecciones, esta vez con dos antiguas estrellas de la NBA.

Obama partió con una ligera ventaja en varios de los estados indecisos. La participación se anunciaba récord por ejemplo en Florida, un estado clave donde el voto hispano puede inclinar la balanza.

Unos 12,2 millones de hispanos, la primera minoría de Estados Unidos con más de 50 millones de integrantes, podrían haber votado, lo que significaría un nuevo récord de participación tras los comicios de 2008, en la que dos tercios optaron por Obama. Más de 30 millones de estadounidenses ya habían votado anticipadammente antes de esta jornada.