El papa Francisco afrontó ayer una fuerte tormenta tropical, que mató a una voluntaria, para poder celebrar una misa en Tacloban, en la isla de Leyte, junto a los sobrevivientes del fatal tifón Yolanda, que hace 14 meses arrasó Filipinas.

Con un piloto amarillo de plástico para protegerse de la intensa lluvia, Francisco habló frente a unas 200.000 personas en esa nación insular asiática, aunque debió suspender sus planes de pasar todo el día en Tacloban y sus alrededores, devastados por el tifón hace 14 meses.

Arruinados sus planes por la tormenta, debió volar de regreso a Manila, la capital filipina a la hora del almuerzo.‘Pido disculpas a todos ustedes. Estoy triste por esto, realmente triste‘, expresó el pontífice frente a miles de personas que se habían reunido en una iglesia poco antes de que debiera regresar al aeropuerto.

Por los fuertes vientos, una chica murió durante la misa, cuando le cayó un altavoz en la cabeza. Al ser informado sobre el hecho, el Papa expresó su sentido pésame. La mujer, una voluntaria filipina de 27 años, murió al caerle encima un andamio para uno de los altavoces que había sido colocado al lado del escenario desde el que se ofició la misa.

El avión que transportaba a tres asesores del presidente filipino, Benigno Aquino, se despistó cuando intentaba despegar en Tacloban y cayó en picada en el barro. Nadie resultó herido de gravedad.

El viaje a Tacloban y sus alrededores fue una de las principales razones para que el Papa planeara una visita de cinco días a Filipinas. El tifón Yolanda, la tormenta más poderosa jamás registrada en la tierra, dejó 7.350 muertos o desaparecidos, en noviembre de 2013.

Francisco celebró una misa truncada, pero aún así profundamente emocional, en el aeropuerto de Tacloban, tras recibir una cálida bienvenida de una multitud. ‘¡Viva el Papa‘, cantaban en medio de la tormenta personas cubiertas con pilotos amarillos iguales al que vistió Francisco. ‘Cuando vi en Roma esa catástrofe, yo sentí que tenía que estar aquí. Y en esos mismos días, decidí venir aquí para estar con ustedes‘, sostuvo el Pontífice ante una multitud que lloraba. ‘Algunos de ustedes han perdido parte de sus familias. Todo lo que puedo hacer es guardar silencio‘, dijo.

La misa papal tuvo que ser apresurada y el resto del programa -una visita a una catedral cercana, un almuerzo con sobrevivientes y la bendición de un nuevo centro para los pobres- fue resumido de modo que pudiera partir cuatro horas antes debido a que las condiciones meteorológicas empeoraban. Durante el vuelo que lo llevaba a Tacloban, el organizador de los viajes, Alberto Gasbarri, le comentó al Papa que se podría celebrar la misa en un lugar cerrado, debido a las condiciones meteorológicas. Francisco contestó: ‘Absolutamente no, yo tengo que estar con ellos (los sobrevivientes de Yolanda)‘, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi.