La ayuda local e internacional comenzó a llegar ayer a la zona más desbastada por el terremoto de más de 8 grados en escala de Richter que dejó un panorama desolador en Chile, pero la ciudad de Concepción estaba fuera de control por los reiterados actos de violencia, saqueos y salvajismo. Tanta es la tensión las sureñas Maule y Bío Bío que el gobierno de la presidenta, Michelle Bachellet, debió extender el toque de queda por 16 horas más y enviar otros 2.500 soldados.

A los actos de pillaje, incluidos robos que comenzaron el domingo se sumó ayer el saqueo y posterior incendio, al parecer intencional, de unos grandes almacenes y de un supermercado en el centro de Concepción, lo que provocó el derrumbe de ambas edificaciones. Pero, como en Haití, no solo saquean comercios también arrecian los robos en las pocas casas que quedaron de pie.

Centenares de vecinos de la periferia de Concepción, la tercera ciudad de Chile y la más afectada por el fuerte terremoto del sábado, se han atrincherado frente a sus casas para defenderlas de los saqueos con palos, cuchillos e incluso armas de fuego.

Concepción, ubicada a 515 kilómetros al sur de Santiago, se ha convertido en una ciudad sin ley donde los vecinos han optado por la justicia por mano propia ante la falta de protección de las fuerzas de seguridad.

El miedo a los daños que podrían provocar nuevas réplicas del fuerte sismo ha sido reemplazado por una creciente sensación de inseguridad por el vandalismo que está protagonizando un sector de la población.

Atemorizados, los ciudadanos de ese barrio y de sus alrededores se han echado a las calles con palos, hierros, bates de béisbol, cuchillos e incluso escopetas para proteger sus casas.

Un hombre murió por una herida de bala intentando defender su casa del malón.

"Están llegando de San Pedro (una población vecina) para desvalijar y quemar nuestras casas. Tenemos que protegernos", afirman dos hombres con sendos palos en sus manos.

Todos ellos portan pañuelos o bolsas blancas atadas en el brazo, "para distinguir quiénes son los buenos y quiénes los malos", explica un joven.

A su lado, un niño de unos doce años a duras penas puede sostener una escopeta.

La situación no es muy diferente en la vecina ciudad portuaria de Talcahuano, totalmente destrozada por el maremoto y los posteriores saqueos, y donde los vecinos están preparando barricadas para que los vándalos no puedan acceder a sus dañados hogares.

En Santiago, Bachelet, anunció el envío a esas dos regiones de 120 toneladas de alimentos y otros productos de primera necesidad, así como el despliegue de 13 aviones, 24 helicópteros y un número indeterminado de hospitales de campaña.

La medida se produjo después de que ayer la gobernante se reuniera con el mandatario electo, Sebastián Piñera, quien ha criticado la tibieza con que, a su juicio, el Ejecutivo ha encarado los desmanes públicos en la zona del desastre.

También llegó a Santiago un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina con materiales para instalar un hospital de campaña, vacunas, carpas y una planta potabilizadora de agua.

Un saldo de 55 personas detenidas fue el balance de la primera noche bajo toque de queda en Concepción, mientras la cifra oficial de muertos ascendía a 723, aunque en los pueblos costeros que prácticamente han desaparecido, se han recuperado la mitas de las víctimas. Buscan a un sanjuanino.