La barbarie terrorista islámica encendió ayer la alerta mundial tras una ola de atentados en París que dejó al menos 140 muertos y obligó a Francia a cerrar sus fronteras, un hecho inédito desde la Segunda Guerra Mundial, y que abre interrogantes sobre cómo reaccionarán las grandes potencias occidentales. Tan grave fue el ataque que forzó al gobierno del presidente François Hollande a dictar por primera vez en la historia el estado de emergencia en toda Francia.
Al menos media decena de puntos de París fueron golpeados: el Estadio de Francia, la sala de espectáculos “Bataclan”, el restaurante “Le Petit Cambodge”, el local “Bonne Biere” y otros dos junto a la Plaza de la República.
Uno de los ataques más conmovedores tuvo lugar en la conocida sala de fiestas Bataclan, donde un centenar de personas murieron tras haber sido tomadas como rehenes.
La toma de rehenes terminó con un asalto policial y la muerte de los dos atacantes, dentro de la sala de conciertos.
En el interior de la sala hubo una auténtica “carnicería”, relataban los periodistas. Previamente varias ráfagas de disparos y detonaciones se escucharon dentro de la sala ubicada en el Noreste de París (a pocos metros de donde se cometió en enero el atentado contra la revista Charlie Hebdo), minutos después de que el presidente Hollande anunciara en un mensaje televisado que estaba un curso una operación de asalto de las fuerzas de seguridad.
Los seis ataques se dieron casi en forma simultánea golpeando la noche de la capital francesa, con sus bares y terrazas llenas de gente gracias a las suaves temperaturas y al comienzo del fin de semana.
En el este de la ciudad, junto al canal de Saint Martin, dos hombres a cara descubierta, según testimonios recogidos por Efe, abrieron fuego con armas automáticas en torno a las 21.30 hora local sobre los clientes del bar ‘Petite Cambodge‘. Después continuaron su recorrido disparando ‘a quemarropa‘ contra otros locales de ocio, como el bar ‘Bonne Biere‘, dijo a Efe el dueño de un café cercano.
Pocos minutos más tarde, al menos dos hombres (se desconoce aún si se trata de los mismos) irrumpieron gritando ‘Alá es el más grande‘ en la sala de conciertos Bataclan. Allí se produjeron la mayoría de las muertes.
También se produjeron varias explosiones cerca del Estadio de Francia, donde se disputaba un partido amistoso entre Francia y Alemania. El presidente Hollande, que presenciaba el partido, fue evacuado de forma inmediata.
La cadena de televisión TF1 dijo que hasta 35 personas murieron cerca del estadio de fútbol, incluyendo dos suicidas sospechosos de portar bombas, en el barrio de Saint Denis, en la zona Norte de París.
En total fueron cinco los terroristas abatidos, según informó en la madrugada el fiscal público de París Francois Molin.
Las calles de París ya estaban para entonces tomadas por la policía, las líneas de metro clausuradas y los ciudadanos presa de un sentimiento entre el pánico y el estupor.
Francia ‘no tendrá piedad con los terroristas. No se dejará impresionar ante lo sucedido‘ y se mantendrá unida, prometió Hollande. Ningún grupo terrorista reivindicó los atentados pero se da cuando Francia estaba en alerta por la próxima cumbre climática.
El 24 de septiembre, la aviación francesa comenzó a bombardear posiciones del ISIS en Siria. Desde ese momento el palacio del Eliseo recibió decenas de informes de posibles represalias. Toda Europa estaba, al mismo tiempo, en alerta desde que se conoció por la mañana que drones de EEUU habían lanzado misiles y matado a Mohamed Emwazi, más conocido como Yihadi John, el hombre enmascarado que había decapitado a varios rehenes occidentales.

