Buenos Aires, 16 de abril.- Miles de personas sin hogar pasaron una segunda noche a cielo abierto en medio de temperaturas invernales.
Los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes entre las ruinas, sobre todo en la ciudad de Jiegu, según despacho de la agencia alemana DPA con base en medios locales.
En una visita a la zona, el primer ministro chino, Wen Jiabao, instó a los rescatistas a no cejar en sus esfuerzos.
"La primera prioridad es la salvación de vidas humanas. Jamás renunciaremos mientras haya aunque sea un poco de esperanza", dijo.
Para su visita, el jefe de gobierno aplazó su viaje a Brunei, Indonesia y Myanmar (es Birmania).
De forma similar recortó su gira latinoamericana el presidente Hu Jintao, que regresó de forma anticipada a China.
De todas partes de China llegó ayuda en forma de alimentos, mantas y agua potable a la zona ubicada en el sur de la provincia de Qinghai, en la frontera con Tibet.
Las bajas temperaturas, las réplicas y el mal de altura entre los rescatistas dificultaron las labores. La zona está a cuatro mil metros de altura, donde hay menos oxígeno.
También llegaron médicos de otras regiones. Hay poco personal médico que hable el dialecto tibetano local. Algunos bebés nacieron en carpas, según informó Xinhuá.
"Tuvimos suerte. Otros perdieron la vida", señaló un refugiado.
"Hemos sacado a docenas de personas de entre los escombros. Cinco de ellas aún vivían", dijo el lama Neume Dorje, de 25 años, que llegó junto a otros monjes desde un monasterio de Garze, en la provincia de Sichuan.
"No tenemos herramientas, sólo nuestras manos". Su ropa estaba cubierta de polvo. "Nos turnamos, para poder descansar", dijo el monje. "No podemos cesar. (…) Salvamos a los vivos y dejamos ir las almas de los muertos".

