El presidente de EEUU, Barack Obama, emprende hoy una gira que habría sido imposible cuando asumió el poder en 2009: un histórico viaje a Cuba para afianzar el acercamiento bilateral y una visita a Argentina para impulsar una relación que estuvo llena de tensión durante casi todo su mandato.

Obama llegará este domingo a Cuba y el martes se desplazará a Argentina en un viaje pensado para reforzar su legado hacia Latinoamérica, diez meses antes de que abandone la Casa Blanca.

En La Habana, Obama buscará hacer ‘irreversible‘ el acercamiento a Cuba iniciado en 2015, ya que tendrá tiempo para hablar con el Gobierno y los disidentes, dar un discurso al pueblo cubano y disfrutar de una pasión común de los dos países: el béisbol.

Tampoco pasa desapercibido el hecho que el Presidente estadounidense viaja acompañado de su esposa Michelle, sus hijas Sasha y Malia y su suegra, Marian Robinson. De hecho, hace cuatro o cinco años que Obama no hace un viaje con la familia.

‘Esto demuestra lo importante que este viaje es, porque es la primera vez en la historia que un presidente de Estados Unidos viaja exclusivamente para visitar la Argentina y no otro país de la región‘, remarcó, el embajador de Washington en Buenos Aires, Noah Mamet.

Todo es trascendental. Obama será también el primer presidente estadounidense en pisar suelo cubano en 88 años y el primero que visita Argentina en 19.

El jefe de la Casa Blanca tocará suelo cubano este domingo sobre las 20 hora de La Habana (21 de Argentina) y se dirigirá inmediatamente a la embajada estadounidense, reabierta tras el restablecimiento de las relaciones el pasado julio. A continuación, Obama y su esposa pasearán por La Habana Vieja y visitarán la Catedral, donde les recibirá el cardenal Jaime Ortega.

Su agenda oficial comenzará el lunes con una visita al monumento a José Martí y una reunión con el presidente cubano, Raúl Castro.

Obama será ‘muy franco‘ con Castro ‘sobre las áreas en las que hay desacuerdo‘, incluidos ‘los derechos humanos‘, según aseguró esta semana su asesor adjunto de seguridad nacional, Ben Rhodes.

Ambos abordarán los avances en la relación y las posibilidades de cooperación económica, además de temas regionales como las negociaciones de Paz entre Colombia y las FARC.

Obama asistirá después a una conferencia con cubanos que trabajan en el naciente sector privado de la isla y empresarios estadounidenses, y cerrará la jornada con una cena de Estado.

El momento más esperado por muchos en Cuba llegará el martes, cuando Obama dará un discurso televisado en el que hablará directamente al pueblo cubano y dejará claro que EEUU no va a promover un ‘cambio de régimen‘ en la isla, según Rhodes. Después se reunirá con un grupo de disidentes y otros activistas cubanos, y aunque la Casa Blanca no ha hecho pública la lista de los invitados, asegura que el Gobierno cubano no ha influido en ella.

El viaje de Obama se cerrará con un toque ligero en el estadio Latinoamericano de La Habana, donde presenciará un partido amistoso de béisbol, una pasión común de ambos países.

Aunque es improbable que el viaje produzca grandes resultados a corto plazo, especialmente en lo relativo a los derechos humanos, sí podría ‘ampliar la cantidad de gente en ambos países que quiere una Cuba más abierta y próspera‘, según Ted Piccone y Richard Feinberg, dos expertos en Cuba en el centro de estudios Brookings.

‘Obama debería plantear tanto a los estadounidenses como a los cubanos un futuro lo suficientemente atractivo como para persuadir a los jóvenes en la isla de que se queden allí y a la diáspora cubanoestadounidense de que invierta‘ en el país, argumentaron los dos expertos en un artículo en la web de Brookings.

El viaje podría incluso contribuir al levantamiento del embargo, aunque es improbable que haya avances concretos hasta ‘después de las elecciones‘ presidenciales de noviembre, según dijo a Efe la senadora que lidera el esfuerzo para acabar con las restricciones comerciales en la Cámara Alta, Amy Klobuchar. Efe, Télam