Los republicanos de la Cámara de Representantes de EEUU renovaron ayer su promesa de corregir la agenda reformista de la Casa Blanca, incluyendo la anulación de la reforma a la salud, convencidos de que su "barrida" electoral es un mandato de los votantes.

El legislador republicano de Ohio, John Boehner, que se perfila como el próximo presidente de la Cámara de Representantes -desbancando a la demócrata Nancy Pelosi-, dejó en claro que su partido tocará el "botón de reinicio" en la agenda de los próximos dos años.

Boehner renovó su promesa de desmantelar la "monstruosa" reforma a la salud que, a su juicio, eliminará empleos y arruinará el sistema actual de cuidado médico.

"Creo que antes de comenzar es importante que sentemos las bases para revocar esta monstruosidad y la reemplacemos con reformas de sentido común que reducirán el costo del seguro de salud en EEUU", enfatizó Boehner.

La reforma a la salud fue una promesa electoral del presidente Barack Obama y una de sus prioridades legislativas nada más asumir el poder en 2009, aún cuando la recesión figuraba como el asunto más apremiante del electorado.

"El pueblo estadounidense está preocupado por este punto. Creo que antes de comenzar es importante que sentemos las bases para revocar esto y lo reemplacemos con reformas de sentido común que reduzcan el costo del seguro de salud", dijo más tarde en rueda de prensa.

El legislador por Ohio, sin embargo, dijo que cree que "el presidente se mostrará dispuesto a trabajar con nosotros en estas prioridades".

Boehner, de 60 años y eterno bronceado, habló con los periodistas con evidentes signos de cansancio, rasgos que se mezclaron con una inocultable satisfacción por la magnitud del triunfo logrado.

Aunque la nueva composición del Congreso le abre una puerta a los republicanos para anular la reforma sanitaria, Obama ya anticipó que vetará cualquier intento de voltear su plan.

Pero no solo la reforma de salud es tema picante en la agenda.

Ante las fisuras ideológicas, asuntos como la ley energética que busca poner en primer plano las energías alternativas, la reforma migratoria, la reducción de gases para contribuir en la lucha contra el cambio climático y la anulación de la ley que prohíbe la participación de los homosexuales en el Ejército tienen un camino escabroso en el Congreso, según expertos.

Por el momento, una de las batallas inmediatas en la breve sesión post electoral en el Congreso será la extensión de los recortes tributarios aprobados durante la presidencia de George W. Bush y que vencen a finales de diciembre. Con un déficit presupuestario en 2009 en torno a 1,29 billones de dólares, equivalente al 8,9% del PBI, los votantes han exigido un menor gasto del Gobierno.