La Cámara de Representantes (Cámara Baja) del congreso de Estados Unidos aprobó ayer, por 269 votos a favor y 161 en contra, la elevación del techo de endeudamiento público, a partir de una propuesta que sirvió de base a un acuerdo bipartidario.
El voto duró quince minutos y se cerró a las 19 (20 horas en Argentina). La mayoría de los representantes (miembros de la Cámara Baja) demócratas lo retuvieron hasta último momento, a la espera de que los republicanos obtuvieran la mayoría simple (210 votos) requerida por el reglamento.
Pese a que la iniciativa obtuvo ayer media sanción en la capital norteamericana, ahora resta la otra mitad: es decir que falta el OK del Senado, que votará el plan para elevar el tope del endeudamiento del país hoy al mediodía (13 de Argentina), dijo ayer el líder demócrata del Senado, Harry Reid.
La medida necesitará 60 votos de 100 escaños para ser aprobada, aseguró Reid. Si es aprobada por el Senado, será enviada al presidente Barack Obama para ser firmada y convertida en ley. El acuerdo, que se espera tenga una rápida aprobación del Senado, se alcanzó por medio de intensas gestiones de la Casa Blanca y los líderes del oficialismo demócrata y la oposición republicana para alinear tras la iniciativa a legisladores de ambos partidos, pese a resistencias de sectores tanto conservadores como progresistas.
En el Senado, donde un solo legislador podría bloquear la decisión de votar, el líder de la bancada oficialista, el demócrata Harry Reid, dijo esperar llegar a un acuerdo que permita votar la ley. El vicejefe de la bancada senatorial republicana, Mike Crapo, pronosticó que hasta 30 legisladores de su agrupación conservadora podrían respaldar el acuerdo, anunciado el domingo en la noche por el presidente, Barack Obama, luego de una tensa semana de negociaciones infructuosas.
El plan, que es respaldado por los líderes parlamentarios de los partidos Demócrata y Republicano, eleva el techo de la deuda en 2,4 billones de dólares, para llevarlo a 16,7 billones, hasta después de las elecciones de noviembre de 2012.
A cambio, promete una reducción del gasto público de al menos 2,1 billones de dólares en la próxima década.
El plan implica un recorte de la seguridad social y del sistema de salud Medicare a mediano plazo, mantiene las exenciones impositivas a los ricos implantadas por George W. Bush y no acepta ninguna de las propuestas demócratas de aumento de impuestos.
Para que el acuerdo se convierta ahora en ley, la votación del Senado tendrá que producirse hoy a más tardar. Así se evitaría que a última hora de hoy el país caiga en una cesación de pagos potencialmente calamitosa para las finanzas mundiales.
