Europa estuvo ayer sacudida por varios intentos de atentados con paquetes-bomba dirigidos a sedes diplomáticas en Atenas (Grecia), o directamente a sus jefes de Gobierno, como el que enviaron al despacho de la canciller alemana Angela Merkel.
Expertos en explosivos de Alemania desactivaron el paquete enviado a la Cancillería, antes de que el mismo llegara al despacho de Merkel. El paquete, dirigido directamente a la canciller, quien se encontraba en Bélgica, llegó con remitente del Ministerio de Economía griego, aunque el verdadero origen es desconocido.
La policía de Berlín utilizó un vehículo especial armado con un robot que hizo estallar el objeto sospechoso a distancia.
Por otra parte, 2 bombas enviadas por correo estallaron en las embajadas de Rusia y Suiza en Atenas, mientras que 4 artefactos similares fueron desactivados en otras representaciones diplomáticas. 2 paquetes destinados a las representaciones de Alemania y Bulgaria fueron desactivados antes de estallar, y otros 2 fueron detectados en el aeropuerto de Atenas, lo que obligó a su evacuación.
Grecia vivió el lunes otra jornada convulsionada, ya que otro paquete con explosivos, enviado a la embajada de México en Grecia estalló en una oficina de correos, provocando una mujer herida. Otros 3 artefactos, destinados a las embajadas de Chile, Bélgica y Holanda fueron desactivados, al igual que uno que iba a ser enviado al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.
Estos hechos fueron atribuidos a sectores anarquistas y de ultra izquierda, críticos de las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno bajo presión de la Unión Europea. Uno de ellos, el grupo Conspiración de las Células de Fuego, quien se atribuyó en los últimos años varios ataques.

