El Papa Benedicto XVI llevó ayer a Madrid un mensaje de esperanza para los jóvenes, y éstos le devolvieron gentilezas con el primer baño de multitudes que el pontífice se ha dado en su primera visita a la capital española y la tercera a esa nación europea.
Cientos de miles de peregrinos y ciudadanos quisieron aproximarse hasta el pontífice para expresarle su afecto, primero en el aeropuerto, luego en los trayectos que hizo a bordo del ‘papamóvil‘ por las calles de Madrid y finalmente en la Puerta de Alcalá y en la popular plaza de Cibeles. Allí, el Papa recibió la llave de la ciudad y con ella entró simbólicamente en la capital acompañado por medio centenar de jóvenes de los cinco continentes.
Después se trasladó a Cibeles, donde los miles de jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) le dieron “oficialmente” la bienvenida, en el que ha sido el primer gran acto multitudinario de los que están programados.
La ciudad se tiñó de blanco y amarillo -los colores vaticanos-, y las pancartas, los globos, las serpentinas y las flores engalanaron los jardines, las calles y los puentes en los que se concentraron las decenas de miles de peregrinos que abarrotan la ciudad.
Los ya populares “Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí”, “Ésta es la juventud del Papa”, o “Somos adictos a Benedicto” fueron los cánticos más repetidos a lo largo de la jornada, marcada por las altas temperaturas, que motivaron que bomberos regaran a los peregrinos.
El coordinador local de la JMJ, Darío Rizzuto, dijo que hay “casi 10.000 argentinos” en ese acontecimiento eclesial. Varios de ellos con la camiseta celeste y blanca de la Selección de fútbol o con las de la Selección femenina de hockey sobre césped. La XXIV JMJ será clausurada por el Papa el próximo domingo.

