Se presentó ayer la conclusión del informe final de la investigación técnica en la localidad de Le Bourget, a las afueras de París, a 5 días de que se conozca el resultado de la investigación judicial sobre la supuesta responsabilidad por homicidio involuntario de la aerolínea Air France y de Airbus, fabricante del aparato A330 siniestrado.
Un cúmulo de fallos técnicos ligados a la medición de la velocidad del vuelo AF447 desde Río de Janeiro a París confundieron a la tripulación, que hizo un diagnóstico incorrecto y siguió un protocolo inadecuado que provocó que el avión se estrellara. Estos fueron los resultados dados, según los expertos de la Oficina de Investigación y Análisis, quienes fueron los encargados de realizar los estudios.
El primero de los fallos registrados fue el de las sondas Pitot, fabricadas por la empresa francesa Thales, que presentaron una ‘incoherencia temporal entre las velocidades analizadas‘ porque cristales de hielo las habían obstruido. Fue el inicio del accidente, según el informe.
El avión de Air France ganó entonces altitud, hasta llegar a los 31.000 pies, lo que provocó que se desconectara el piloto automático y saltara la alarma mientras uno de los copilotos gobernaba el avión, ya que el comandante se encontraba en su descanso reglamentario. Aquello provocó un ‘efecto sorpresa‘ en la tripulación, que reaccionó con acciones inapropiadas sobre los mandos que desestabilizaron la trayectoria de vuelo, en lugar de controlarla.
‘Si la tripulación hubiera comprendido bien la situación habría podido recuperar la trayectoria‘, señaló ante la prensa Alain Bouillard, el director de las pesquisas realizadas por la Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (BEA) sobre el accidente que ocurrió hace tres años, concretamente en la madrugada del 1 de junio de 2009.
