Afganistán se enfrenta a su peor sequía de la última década y la situación, según diversas fuentes, amenaza directamente a cerca de tres millones de personas por la pérdida de hasta el 80 por ciento de la cosechas de trigo en algunas áreas.

El problema es especialmente grave en 14 provincias del norte y el oeste del país, aunque se teme que afecte también al resto del territorio. ‘Esta es la peor sequía en diez años y Afganistán se va a tener que enfrentar a la escasez de alimentos‘, declaró el responsable de Producción y Distribución del Ministerio Agricultura, Jamshid Waziri. Este funcionario afirmó que 2,6 millones de personas se verán directamente afectadas por la falta de comida, ‘con lo cual ya habrá 7 millones de afganos que padecen hambre‘.

‘Hay personas que tienen que caminar hasta 9 horas para conseguir agua potable‘, según un informe de la ONG Oxfam, que detalla que el precio del grano se ha multiplicado y que eso ha obligado a muchas familias a vender sus pertenencias y sus animales para poder comer.

Según el economista local Ahmed Zia Zia, esta es una sequía ‘sin precedentes en la última década‘ y va a tener un fuerte impacto en un país en el que casi la mitad de la población vive por debajo del límite de la pobreza severa.

Las autoridades han realizado un llamamiento de urgencia para recibir 124 millones de dólares en asistencia internacional. El Ejecutivo afgano centra por ahora sus esfuerzos en proveer de víveres a más de 200.000 familias que reciben trigo, arroz, semillas para cultivar y alimento para animales.
Hace dos semanas, la ONG Oxfam alertó de la intensa sequía y de muchos casos de ‘hambre crónico‘. El texto añadía que en algunas zonas se ha perdido hasta el 80 por ciento de la cosechas de trigo, fuente de ingresos clave en los hogares.

De acuerdo con esta organización de origen británico, ‘cerca de tres cuartas partes de los habitantes de las zonas afectadas afirman que se quedarán sin comida en menos de dos meses‘. ‘Nos preocupan muchas familias de granjeros que han perdido su ganado y han visto cómo se secaban sus pozos, por lo que han tenido que dejar sus tierras en busca de comida‘, lamentó Waziri, tras precisar que la mayoría de los afganos viven de la agricultura.