Diez misioneros estadounidenses detenidos en Haití fueron acusados ayer de secuestro de niños y asociación criminal para intentar sacar del país a menores de forma ilegal, tras el devastador terremoto del 12 de enero.

Después de anunciar los cargos, el fiscal adjunto de Haití, Jean Ferge Joseph, dijo a los 10 estadounidenses, de entre 18 y 55 años que su caso sería enviado a un juez para su investigación. "Ese juez puede liberarlos, pero también puede determinar que sigan detenidos para nuevos procedimientos", dijo el fiscal a los cinco hombres y cinco mujeres en una audiencia.

Mientras la decisión era anunciada, los estadounidenses, en su mayoría de una iglesia bautista con sede en Idaho y miembros de la organización New Life Children’s Refuge (Refugio de Niños Nueva Vida), parecían estar conmocionados y algunos agitaban sus cabezas en señal de incredulidad. Durante el interrogatorio, reconocieron que aparentemente cometieron un crimen al intentar sacar a los niños del país sin los documentos apropiados. Sin embargo, dijeron que no estuvieron al tanto de la situación hasta su arresto. "No sabíamos que lo que estábamos haciendo era ilegal. No teníamos intención de violar la ley. Pero entendemos que es un crimen", dijo Paul Robert Thompson, un pastor que lideraba el grupo en una oración durante un descanso de la audiencia.

Los misioneros fueron detenidos la semana pasada en la frontera de Haití con República Dominicana cuando trataban de cruzar en un autobús con 33 niños, de entre dos y doce años, que dijeron habían quedado huérfanos tras el sismo que, según cálculos, pudo llegar a matar hasta 350 mil personas.

Las autoridades haitianas dijeron que el grupo no contaba con la autorización ni los documentos de viaje necesarios para sacar de Haití a los niños.

Los estadounidenses, que de nuevo fueron puestos bajo custodia policial a la espera de la decisión del juez, niegan haber participado en tráfico de menores y dijeron que sólo intentaban ayudar a los miles de huérfanos que quedaron

abandonados tras el sismo. Pero tras su arresto surgió evidencia de que la mayoría de los niños interceptados con ellos no eran huérfanos. La policía haitiana dijo que algunos padres admitieron haber entregado a sus niños a los misioneros creyendo que tendrían educación y una mejor calidad de vida.

Para la Fiscalía, la acusación de tráfico de menores obedece al hecho de que atravesaron territorio haitiano y pretendían llegar a la República Dominicana con los niños y sin la preceptiva autorización. Además, actuaron en grupo, por eso se les ha inculpado de asociación criminal. En caso de ser condenados por estos delitos se les podrían imponer entre tres y nueve años de prisión.

Tras la comparecencia de ayer, el caso pasará a la fase de instrucción, en la que se determinará si pueden ser puestos en libertad, juzgados en un tribunal criminal o sometidos a la jurisdicción correccional, en caso de que no se aprecie una especial gravedad en la acción cometida.

El caso podría ser diplomáticamente delicado, en momentos en que EEUU supervisa una enorme iniciativa de ayuda para cientos de miles de víctimas del terremoto en Haití.