Una comisión que asesora al Papa Francisco sobre la forma de acabar con los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes de la Iglesia católica estudia sancionar a obispos sospechosos de encubrir o no impedir este tipo de delitos, dijeron miembros del grupo.

‘Tiene que haber consecuencias importantes‘, dijo el cardenal estadounidense Sean O’Malley, jefe de la comisión, en una conferencia de prensa. Grupos de víctimas han instando por años al Vaticano para hacer que los obispos sean más responsables de abusos en sus diócesis incluso si no han sido directamente responsables. O’Malley dijo que la comisión, que celebra su primera reunión completa desde que fue establecida el año pasado, ha elaborado recomendaciones al Papa sobre cómo hacer que los obispos asuman una mayor responsabilidad en este tema, lo que incluye posibles sanciones. ‘Creemos que hemos presentado algunas recomendaciones prácticas‘, dijo O’Malley sin dar detalles, pero agregó que espera que éstas sean implementadas. Bajo la ley actual de la Iglesia sólo el Papa puede destituir a un obispo. El jueves, Francisco ordenó a los obispos de todo el mundo cooperar con la comisión para acabar con ‘la lacra‘ de los abusos sexuales, incluso si se descubren nuevos escándalos. Y no es la primera vez que el Sumo Pontífice se muestra interesado en investigar las atrocidades cometidas y ocultadas por sacerdotes en la Iglesia Católica. Desde el comienzo del mandato de Jorge Bergoglio que se han promovido investigaciones y sanciones muy duras a religiosos a quienes han encontrado responsables de cometer abusos contra menores o contra cualquier persona. La comisión comunicará su decisión en los próximos días, según se conoció.

Una sorpresa para humildes en un barrio

Mientras tanto, ayer el Papa visitó un barrio pobre en las afueras de Roma, sorprendiendo a sus humildes residentes, muchos de los cuales proceden de países de su nativa Sudamérica. El Pontífice iba camino de visitar una parroquia en el barrio de clase trabajadora de Tiburtina, cuando pidió a sus ayudantes que hicieran un desvío para detenerse en la población, de la cual había oído hablar. ‘Salió del vehículo y la gente se sorprendió cuando le vieron frente a sus viviendas‘, dijo el párroco Aristide Sana, que se trasladó a toda prisa al lugar cuando se enteró a último minuto de la parada imprevista del Papa. Las imágenes televisivas mostraron a Francisco rodeado de personas, en su mayoría de Perú y Ecuador, según dijo Sana. Salieron de sus hogares, hechos de cemento, madera y metal corrugado. “¿Cuántos de ustedes aquí hablan español?‘, preguntó bromeando en este idioma. ‘¡Todos! ¡Todos!‘, gritaron. Sana, cuyos feligreses llevan comida y ropa al poblado, dijo que en la comunidad, compuesta por unas 150 personas, también vive gente procedente de Rusia, Eritrea, Ucrania y Polonia.

El Papa, que ha hecho de la preocupación por los pobres el pilar central de su papado, era conocido en Buenos Aires por sus frecuentes visitas a las ‘villas miseria‘ de la ciudad.