Buenos Aires, 9 de octubre.- Abrazos, lágrimas y pura emoción se desbordan entre los hijos, esposas y nietos de los mineros atrapados. La llegada de la perforadora al lugar en el que se encuentran sus seres queridos los acerca más a ellos y los llena al mismo tiempo de expectativa y cautela a la espera de que comience el rescate.

Los familiares que se encontraban en la mina cuando a la mañana sonó la sirena se fundieron en abrazos al enterarse de la noticia y rápidamente tomaron las banderas chilenas que guardan hace semanas y subieron al cerro aledaño al yacimiento a entonar el himno de su país.

"Vamos, vamos María", grita una mujer a María Segovia, la líder del impovisado Campamento Esperanza, el emplazamiento que las familias levantaron para esperar el rescate.

Gritando "­Viva Chile", el ministro de Minería, Laurence Golborne, ratificó con los operarios el éxito de esta fase del rescate y caminó hacia la prensa, abrazado a Daniela Lobos, hija de Franklin Lobos, uno de los atrapados.