El Papa Benedicto XVI cumplió ayer cinco años como líder de 1.100 millones de católicos romanos con el optimismo de sus primeros días opacado por controversias que el Vaticano aún intenta resolver. Sesenta cardenales se dieron cita para un almuerzo privado en el Vaticano con el pontífice alemán, quien se reunió en Malta el domingo con ocho víctimas del escándalo de abusos sexuales que remece a la Iglesia.